El fin de semana, efectivos de la Patrulla Rural de la Zona Oeste (UR I) llevaron a cabo operativos de control en el marco de la temporada de Brama. Durante estos procedimientos, se registraron dos incidentes destacados: un grupo de cazadores furtivos de Santa Rosa que intentó escapar tras ser identificado y otro caso en Carro Quemado, donde un productor rural fue sorprendido con perros dentro de un campo ajeno.
Fuga en Jagüel del Monte
El primer incidente ocurrió en la madrugada del sábado sobre la ruta provincial 14, cerca del paraje Jagüel del Monte. En inmediaciones de la estancia San Eduardo y el coto La Juanita, la policía interceptó una camioneta Chevrolet S10 negra con tres ocupantes de Santa Rosa, quienes portaban un arma de fuego.
A pesar de aceptar ser trasladados al puesto caminero de El Durazno para labrar las actas correspondientes, en un momento los individuos decidieron huir a toda velocidad hacia la ruta provincial 15. Ante esta situación, los agentes optaron por no iniciar una persecución, dado que ya habían identificado a los implicados. Como resultado, se iniciaron actuaciones judiciales por resistencia a la autoridad, además de infracciones a la Ley 1194, que prohíbe la caza con reflectores en vías públicas.
Persecución en Carro Quemado
En la madrugada del domingo, productores rurales alertaron sobre la posible presencia de cazadores furtivos en un campo cercano a Carro Quemado, en la zona conocida como “Camino de las Bombas”. Cerca de las 2 de la mañana, una patrulla detectó un vehículo en el interior del predio.
Al notar la presencia policial, el conductor de una Renault Oroch intentó escapar y tomó un camino terciario en dirección norte. A pesar de los intentos de los agentes por detenerlo con balizas y sirena, el vehículo ingresó a otro predio, que resultó ser propiedad del mismo conductor.
Dentro del rodado viajaban tres adultos y tres menores, además de tres perros sin jaula en la caja. Durante la inspección, la policía secuestró tres cuchillos, una chaira, una linterna, 52 municiones calibre 22 y una vaina servida calibre 30-06, aunque no se hallaron armas de fuego.
Los ocupantes no contaban con permisos de caza ni autorización del dueño del campo, además de carecer de libretas sanitarias o chips identificatorios para los perros. Por ello, se iniciaron actuaciones por infracción a la Ley 1194, que regula la caza en la provincia, y se procedió al secuestro del vehículo y demás elementos relacionados con la actividad cinegética.