El inicio de 2026 estuvo marcado por el estreno del nuevo esquema de bandas cambiarias y por un movimiento de subas del dólar oficial. En la primera rueda del año, la cotización mayorista registró su mayor suba diaria en seis semanas y cerró en 1475 pesos, con un avance de 20 pesos, equivalente a 1,4 por ciento. En la misma línea, el dólar minorista que se vende en el Banco Nación finalizó en 1495 pesos, con un incremento de 15 pesos respecto del cierre previo. Se especula que el gobierno intervino para evitar más aumentos de la cotización del tipo de cambio.
El Ejecutivo apuesta a que la modificación del régimen cambiario, con un techo de ajuste por inflación, contribuya a reforzar la acumulación de reservas, uno de los principales reclamos del mercado y del FMI.
Sin embargo, operadores del mercado señalaron que, en el arranque, no se vieron cambios sustanciales en la dinámica diaria. “Dejaron correr un poco más el precio, pero al momento no se observan compras del Banco Central; más bien se lo vio vendiendo por cuenta y orden del Tesoro, como venía ocurriendo”, mencionaron en la city porteña.
En los dólares financieros, el movimiento también fue alcista. El dólar MEP comenzó el año en 1502,39 pesos, con una suba de 1,5 por ciento, mientras que el contado con liquidación (CCL) se ubicó en 1541,46 pesos, un aumento de 1,1 por ciento. El dólar blue se mantuvo estable en torno a los 1530 pesos.
En el mercado de futuros, la rueda arrancó con bajas, pero con el correr del día los contratos se dieron vuelta y cerraron con subas en todos los plazos.
Con el debut formal de las nuevas bandas, entre los economistas persisten dudas sobre si el esquema logrará contener la volatilidad en el corto plazo. La mayor demanda estacional, sumada a la expectativa de compras oficiales que aún no se materializaron, podría seguir presionando. La acumulación de reservas es un factor clave para sostener la mejora reciente del riesgo país, que a mediados de diciembre había logrado perforar los 600 puntos básicos.
En enero, además, el Tesoro deberá enfrentar el pago de más de 4200 millones de dólares a los bonistas. El Gobierno ratificó que cuenta con los recursos para cumplir con ese compromiso, aunque todavía no precisó qué instrumentos utilizará. A este escenario se suman dos factores relevantes: la liberación de más de 20.000 millones de dólares del blanqueo de capitales de 2024, tras el fin del período de inmovilización de las cuentas CERA, y la apertura de una ventana para que las empresas giren utilidades correspondientes a los balances cerrados en 2025.
Acciones y bonos
La primera rueda bursátil del año estuvo atravesada por la volatilidad. El S&P Merval en dólares tuvo un movimiento oscilante. En pesos, el índice avanzó 2,4 por ciento, mientras que medido al CCL subió 1,1 por ciento.
Los ADRs argentinos que cotizan en Nueva York finalizaron con mayoría de bajas. Grupo Supervielle encabezó las caídas, con un retroceso cercano al 3 por ciento, seguido por Cresud y Banco Macro. En contraste, algunas compañías ligadas a la industria y a la energía lograron cerrar en terreno positivo, como Ternium, Loma Negra, IRSA e YPF.
En el mercado de renta fija, los bonos soberanos en dólares mostraron leves subas en la plaza externa. El Global 2035 y el Global 2046 avanzaron alrededor de 0,2 por ciento, mientras que el Bonar 2029 registró una baja marginal. En este contexto, el riesgo país se ubicó en 557 puntos básicos, por debajo del cierre de fines de 2025.

