La comunidad internacional reaccionó con preocupación y rechazo al ataque aéreo lanzado por Estados Unidos sobre Caracas y a la detención del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la primera dama, Cilia Flores.
Desde Brasil, el canciller Mauro Vieira expresó la “enérgica condena” del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva a lo que calificó como un acto de agresión militar contra Venezuela. La postura fue confirmada por el ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Yván Gil, quien señaló que Brasil consideró el ataque como un hecho inaceptable contra la soberanía del país.
También Turquía se manifestó en respaldo al gobierno venezolano. Cemil Ertem, asesor principal del presidente Recep Tayyip Erdogan, afirmó que su país está del lado de Venezuela y denunció lo que definió como “piratería imperial” por parte de Estados Unidos. En un mensaje difundido en redes sociales, sostuvo que la agresión no debe quedar impune y expresó su apoyo explícito al pueblo venezolano y a Maduro.
España, en tanto, llamó a la desescalada del conflicto. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguró que su país sigue de cerca los acontecimientos y reiteró la necesidad de respetar el derecho internacional y los principios de la Carta de las Naciones Unidas. Desde la Cancillería española indicaron que mantienen contacto permanente con su embajada y consulado en Caracas y que están dispuestos a colaborar para una salida pacífica y negociada a la crisis.
En Chile, el presidente Gabriel Boric manifestó la “preocupación y condena” de su gobierno frente a los ataques estadounidenses. A través de un mensaje en redes sociales, reafirmó el compromiso chileno con la no intervención y el rechazo al uso de la fuerza, y subrayó que la crisis venezolana debe resolverse mediante el diálogo y el multilateralismo.
Irán también repudió el ataque. El Ministerio de Relaciones Exteriores calificó la acción militar como una “violación flagrante” de la soberanía y la integridad territorial de Venezuela. En un comunicado, sostuvo que se trató de un acto de agresión contrario al derecho internacional y exhortó a la comunidad internacional a frenar lo que describió como una invasión estadounidense.
Las críticas también llegaron desde el propio Estados Unidos. Senadores y representantes cuestionaron duramente la decisión del presidente Donald Trump de ordenar el ataque sin autorización del Congreso. Legisladores como Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Tim Kaine y Rubén Gallego consideraron la acción ilegal e inconstitucional.
Gallego recordó su experiencia en la guerra de Irak y afirmó que iniciar una guerra contra Venezuela coloca a Estados Unidos “en el lado equivocado”. En la misma línea, el senador Brian Schatz sostuvo que no existen intereses vitales que justifiquen una guerra y criticó la falta de explicaciones al pueblo estadounidense.
Desde la Cámara de Representantes, Jim McGovern denunció que el ataque fue ilegal e injustificado, mientras que Melanie Stansbury remarcó que el presidente no tiene autoridad para emprender operaciones militares a gran escala sin el aval del Congreso. Raúl Ruiz coincidió en que la ofensiva pone en riesgo a los militares estadounidenses y vulnera la Constitución.

