La zona centro-sur de Chile atraviesa una de las crisis climáticas y humanitarias más graves de los últimos años, producto del avance descontrolado de incendios forestales impulsados por temperaturas extremas y fuertes vientos. Las regiones de Ñuble y Biobío concentran los focos más críticos y el saldo de víctimas fatales asciende, hasta el momento, a 19 personas.
El presidente de la República, Gabriel Boric, confirmó el nuevo reporte oficial y dispuso la declaración del Estado de Desastre Natural junto con la implementación del toque de queda, con el objetivo de facilitar las tareas de rescate, reforzar la seguridad y optimizar el despliegue de recursos.
La magnitud de los incendios obligó a una movilización inédita de los servicios de emergencia. Más de 50.000 personas debieron evacuar sus hogares ante el avance de las llamas, mientras bomberos y brigadistas de la Corporación Nacional Forestal combaten al menos 14 focos activos de alta peligrosidad.
En la región de Ñuble funcionan seis albergues que alojan a unas 160 personas, en tanto que en Biobío se habilitaron ocho centros de evacuación que ya reciben a más de 700 damnificados.
Desde el Gobierno nacional advirtieron que el escenario sigue siendo extremadamente complejo. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, señaló que las proyecciones meteorológicas para las próximas horas anticipan temperaturas aún más elevadas, lo que dificulta el combate del fuego. En la misma línea, la directora del Senapred, Alicia Cebrián, alertó que el calor extremo representa un riesgo directo para la salud y favorece la rápida propagación de los incendios, por lo que pidió a la población evitar las zonas afectadas para no entorpecer el trabajo de los equipos de emergencia.
El gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, afirmó que la situación supera en complejidad a la vivida tras el terremoto de 2010 y advirtió que las condiciones de viento podrían agravar el cuadro en las próximas horas. Por su parte, el presidente electo José Antonio Kast llamó a la unidad nacional y sostuvo que no es momento para disputas políticas, sino para concentrar todos los esfuerzos en asistir a las personas afectadas.
Chile ya ha enfrentado tragedias similares en los últimos años. En febrero de 2024, los incendios registrados en Viña del Mar y Valparaíso provocaron la muerte de 138 personas, convirtiéndose en uno de los episodios más letales de la historia reciente del país, lo que vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de amplias regiones frente a eventos extremos asociados al cambio climático.

