Quedaremos con una industria sin pampeanos: advierten cambios profundos en la ganadería y los frigoríficos de La Pampa

El periodista agropecuario José María García Casarrotta afirmó que la ganadería atraviesa uno de los mejores momentos de su historia en términos de valores, aunque advirtió que la falta de incentivos pone límites al crecimiento del stock vacuno y genera incertidumbre en el mediano plazo. En ese contexto, alertó que la industria frigorífica provincial avanza…

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El periodista agropecuario José María García Casarrotta afirmó que la ganadería atraviesa uno de los mejores momentos de su historia en términos de valores, aunque advirtió que la falta de incentivos pone límites al crecimiento del stock vacuno y genera incertidumbre en el mediano plazo. En ese contexto, alertó que la industria frigorífica provincial avanza hacia un escenario “sin contenido pampeano”, con cambios de manos y pérdida de protagonismo local.

En diálogo con el programa La Parte y el Todo, de la Televisión Pública Pampeana, sostuvo que “estamos hablando de un momento histórico” para la ganadería, respaldado tanto por la experiencia de productores de larga trayectoria como por los datos del mercado. Remarcó que los valores actuales permiten al productor capitalizarse y realizar mejoras, aunque aclaró que el sector mantiene una lógica cauta.

Recordó que durante la crisis de 2008 y la sequía que golpeó a la provincia, una vaca equivalía al valor de un rollo de pasto, mientras que hoy ese mismo animal puede valer entre ocho y diez rollos. “Eso le permite al productor crecer y hacer otras cosas”, explicó. Sin embargo, advirtió que a nivel nacional se viene registrando un retroceso del stock vacuno, a pesar de los buenos precios.

Según su análisis, el problema central es la ausencia de incentivos sostenidos. “El productor necesita previsibilidad. Por lo menos cinco años de reglas claras para animarse a expandirse”, señaló. Esa falta de certezas genera cautela, especialmente entre los criadores del oeste pampeano, que dependen de una única venta anual. A diferencia de los productores agrícolas o mixtos, que pueden diversificar riesgos, el criador necesita ser extremadamente preciso en sus decisiones.

Al referirse a la situación de los frigoríficos de la provincia, Casarrotta sostuvo que no se trata de una crisis estructural sino de un “cambio de jugadores”. Analizó los casos de los frigoríficos HV, de Bernasconi, y Pico —este último con una deuda millonaria con el Banco de La Pampa— y afirmó que, con los valores actuales de la carne, la industria no debería ser deficitaria. “Si a alguien le va mal es porque es ineficiente”, sentenció.

No obstante, advirtió que en el medio del proceso quedan los trabajadores, uno de los sectores laborales más importantes y especializados de la provincia. “Capacitar mano de obra frigorífica cuesta mucho, y una vez que la tenés, vale. Hoy se están peleando por los frigoríficos, pero muchas veces los quieren sin empleados o con personal a foja cero”, alertó.

Recordó además el origen del frigorífico HV, impulsado por el Estado provincial para evitar que grandes empresas nacionales se llevaran la hacienda sin procesar. Sin embargo, sostuvo que la planta llegó a destiempo, cuando ya había cambiado el ciclo productivo y climático, y terminó cerrando durante años. Para el periodista, allí se perdió una oportunidad clave de consolidar proyectos pampeanos.

En ese sentido, lamentó la falta de iniciativas locales similares a las que dieron origen a experiencias como Carnes Pampeanas o Pampa Natural. “Eso es lo que perdimos: incentivar que los pampeanos se junten. Por eso digo que nos vamos a quedar con una industria frigorífica sin pampeanos”, afirmó. Mencionó que Speluzzi pertenece a La Anónima y que el frigorífico de Pico atraviesa un proceso de incertidumbre, con versiones cruzadas sobre una posible venta o continuidad bajo alquiler.

Respecto de la deuda del frigorífico Pico, relativizó su magnitud dentro del movimiento habitual del negocio ganadero. Señaló que en pocas ferias recientes se comercializaron miles de animales por montos cercanos a los 7 mil millones de pesos, y que con dos semanas de buen ritmo de faena esos números pueden revertirse. “No sé si es deuda o crédito. Hay mucha información cruzada, según quién quiera bajar o subir el precio”, sostuvo, y expresó su deseo de que no cambie de manos, destacando la trayectoria empresarial de Ernesto Lowenstein.

Casarrotta también se refirió a la ausencia actual de grupos de ganaderos pampeanos que se asocien para agregar valor, como ocurrió décadas atrás. “Nos falta iniciativa. Somos muy conservadores, nos cruzamos de brazos”, opinó, y recordó una frase del exgobernador Rubén Marín sobre la falta de apuesta de los empresarios locales a la provincia.

Finalmente, analizó la transformación tecnológica de los remates ganaderos, impulsada por la pandemia y la transmisión por redes sociales y plataformas digitales. Si bien destacó que estas herramientas permiten llegar a productores de todo el país y achicar distancias, subrayó que la presencialidad sigue siendo clave. “El remate es un fenómeno social y cultural. En pueblos del oeste es una verdadera fiesta”, afirmó, y estimó que hoy un remate promedio en La Pampa convoca entre 100 y 150 personas.