La Municipalidad de Lonquimay anunció que desmontará el sistema de videovigilancia y devolverá las cámaras al Gobierno provincial. La decisión fue comunicada de manera escueta por el intendente Manuel Feito y se conoció luego del robo de una moto en la localidad, que posteriormente fue hallada en Miguel Riglos. Sin embargo, en el plano político, la medida abrió interrogantes y alimentó interpretaciones vinculadas a la interna del peronismo pampeano.
Desde la comuna difundieron un breve mensaje en redes sociales sin mayores precisiones, mientras que desde el Ministerio de Seguridad de La Pampa no hubo declaraciones oficiales. “El intendente municipal informa que el sistema de videovigilancia municipal será desmontado. La seguridad pública es responsabilidad exclusiva del Ministerio de Seguridad y de la Policía de la provincia”, señalaron. Además, aclararon que el municipio había implementado el sistema “como una herramienta complementaria para colaborar en la prevención” y que, a partir de ahora, el monitoreo se limitará a edificios y espacios propios, y no a la vía pública.
En numerosas localidades pampeanas, los sistemas de videovigilancia están instalados por los municipios, aunque el monitoreo corresponde formalmente a las fuerzas de seguridad provinciales. Por ese motivo, en los últimos años se realizaron traslados de estos sistemas a dependencias policiales.
La decisión de Feito no pasó desapercibida en el escenario político. El año pasado, el jefe comunal quedó en el centro de la escena al figurar como candidato en ambas listas de la interna del Partido Justicialista pampeano: Peronismo Pampeano, encabezada por el gobernador Sergio Ziliotto, y Renovación Peronista Pampeana, liderada por el intendente santarroseño Luciano di Nápoli. En aquel momento, allegados a Feito indicaron que acompañaría a este último sector, aunque esa lista finalmente fue bajada por la Junta Electoral y no pudo competir.
El viernes pasado, Feito volvió a mostrarse públicamente junto a referentes del vernismo, como la vicegobernadora Alicia Mayoral y el diputado provincial Hernán Pérez Araujo, durante el acto de entrega de 20 viviendas en Lonquimay. En ese contexto, la restitución de las cámaras fue leída por distintos sectores como una señal más de que la interna peronista sigue latente y proyectando esquirlas en la gestión local.

