El gobierno iraní respondió con dureza al plan presentado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para liberar buques retenidos en el estrecho de Ormuz en medio de la crisis regional.
Desde Teherán, el jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento, Ebrahim Azizi, advirtió que cualquier intervención estadounidense en la zona será considerada una violación del alto el fuego. En ese marco, rechazó de plano la iniciativa y cuestionó las declaraciones del mandatario norteamericano, asegurando que el control del estrecho no responderá a “afirmaciones” provenientes de Washington.
El pronunciamiento se conoció pocas horas después de que Trump anunciara el denominado “Proyecto Libertad”, una operación que busca garantizar el paso seguro de embarcaciones de distintos países afectadas por el bloqueo en una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo.
En paralelo, desde la Guardia Revolucionaria iraní señalaron que el país avanza en la implementación de un nuevo esquema de control sobre el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, bajo directivas del liderazgo político-religioso. Según indicaron, Irán mantiene presencia sobre unos 2.000 kilómetros de su frontera marítima y pretende consolidar ese dominio como parte de su estrategia regional.
El cruce de declaraciones profundiza la tensión en una zona clave para el comercio global de energía, donde cualquier escalada podría tener impacto directo en los mercados internacionales y en la estabilidad geopolítica.

