Tres años después de su última presentación en suelo pampeano, Babasónicos regresó a Santa Rosa y convirtió el gimnasio del club Estudiantes en una enorme pista de baile, estribillos coreados y emoción compartida. Cerca de 2.500 personas disfrutaron de una noche atravesada por clásicos, nuevas canciones y el magnetismo escénico de Adrián Dárgelos.
Sin demasiadas palabras y fieles a un estilo donde la música habla por sí sola, la banda salió a escena puntualmente a las 21.30 con “Tiempo Off”, tema perteneciente a “Cuerpos Volumen 1”, su trabajo más reciente. A partir de ahí, el show avanzó con un repertorio cargado de éxitos y momentos de explosión colectiva.
“Mimos son mimos” fue el segundo tema de la noche, pero el clima terminó de encenderse con “Sin mi diablo”, clásico de “Infame”, que abrió definitivamente la puerta al baile masivo. Luego llegaron “Puesto”, “Miau Miau”, “Los calientes”, “Vampi”, “El loco”, “La lanza” y “Bye Bye”, en una seguidilla que mantuvo al público completamente entregado.
La puesta en escena también fue uno de los puntos destacados de la noche. Con un sonido sólido, grandes juegos de luces y pantallas gigantes que alternaban imágenes de la banda y del público, el recital tuvo una producción a la altura de uno de los grupos más convocantes del rock argentino.
Mientras Dárgelos desplegaba su habitual presencia hipnótica sobre el escenario, otro de los focos de atención fue Diego Uma, guitarrista y percusionista de la banda, que aportó energía constante con movimientos, coros y percusión.
El tramo final del concierto profundizó aún más la conexión con el público. Sonaron “Como eran las cosas”, “Y qué?”, “Carismático”, “Putita” e “Irresponsables”, uno de los momentos más celebrados de la noche.
Antes del cierre, Dárgelos dejó una breve frase que resumió el clima del recital: “Vivimos en esta parte del mundo de la que queremos ser parte”. Luego llegaron “La pregunta”, “Risa” y finalmente “El colmo”, que marcó el final de otra noche inolvidable para los seguidores pampeanos de Babasónicos.
Pasadas las 23.15, la banda dejó el escenario mientras el público seguía cantando y pidiendo una canción más. El ritual ya estaba completo otra vez.

