La gente anda diciendo

La gente anda diciendo que esta semana Argentina perdió mucho más que a un músico. La muerte del Indio Solari cerró una página enorme de la cultura popular argentina. A los 77 años se fue una de esas figuras que trascienden generaciones, ideologías y modas. Un artista que logró construir un fenómeno único, sin depender…

La gente anda diciendo que esta semana Argentina perdió mucho más que a un músico. La muerte del Indio Solari cerró una página enorme de la cultura popular argentina. A los 77 años se fue una de esas figuras que trascienden generaciones, ideologías y modas. Un artista que logró construir un fenómeno único, sin depender de los grandes medios, sin arrodillarse ante el poder y hablando un idioma que millones hicieron propio.

Se escucha en todos lados que no murió solamente el cantante de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Se fue una parte de la banda sonora de la vida de millones de argentinos. El hombre que escribió frases que todavía hoy siguen vigentes, como “el lujo es vulgaridad” o “el futuro llegó hace rato”. Frases que sobrevivieron a gobiernos, crisis económicas y generaciones enteras porque hablaban de algo más profundo que una canción: hablaban del país.

También se comenta que la reacción popular fue tan grande como previsible. Miles y miles de personas salieron espontáneamente a despedirlo en plazas, calles y puntos de encuentro de todo el país. La magnitud de la convocatoria fue tal que surgió la propuesta de realizar su velatorio en el Congreso Nacional, como ocurrió con otras grandes figuras de la cultura argentina.

Y ahí aparecieron las comparaciones inevitables. Porque muchos recuerdan que artistas, escritores y referentes culturales de enorme relevancia fueron despedidos en ámbitos institucionales del Estado. Sin embargo, en esta oportunidad el Congreso no abrió sus puertas para la despedida de quien fue una de las figuras más influyentes de la música argentina de las últimas décadas. Para una parte importante de la sociedad, esa decisión fue interpretada como un gesto político más que administrativo.

Dicen que donde Nación cerró una puerta, la Provincia abrió otra. Finalmente la despedida se realizó en Avellaneda, con el acompañamiento del gobierno bonaerense y una multitud que desbordó cualquier previsión. Allí estuvo Axel Kicillof, que participó del homenaje popular y destacó la importancia cultural que tuvo el Indio para varias generaciones de argentinos.

La gente anda diciendo que mientras algunos dirigentes pasan por la historia dejando discursos, otros dejan canciones que siguen sonando décadas después. Que mientras algunos son recordados por los cargos que ocuparon, otros son recordados por lo que significaron para su pueblo.

Y quizás por eso la despedida del Indio terminó siendo mucho más que un velorio. Fue una demostración de que la cultura popular argentina sigue viva. Que hay símbolos que no pertenecen a ningún gobierno. Que hay artistas que logran convertirse en patrimonio emocional de millones de personas.

Porque al final, más allá de las diferencias políticas, de las coyunturas y de las discusiones del momento, hay figuras que quedan grabadas para siempre en la memoria colectiva. Y la gente anda diciendo que el Indio Solari ya forma parte de esa historia.