El mercado laboral registrado volvió a mostrar señales de debilitamiento durante marzo, mientras que el salario mínimo continúa profundizando la pérdida de poder adquisitivo acumulada desde fines de 2023. Así lo revela un informe elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires.
El estudio señala que, luego de una recuperación observada en febrero, el empleo asalariado formal registró una caída de 11 mil puestos de trabajo en marzo. En el sector privado, la reducción fue del 0,1% respecto del mes anterior, manteniéndose por debajo de los niveles existentes al comienzo de la actual gestión nacional.
Los datos muestran que desde noviembre de 2023 se perdieron aproximadamente 217 mil puestos de trabajo asalariados formales en el ámbito privado. Además, el nivel actual de empleo se ubica en valores similares a los registrados a mediados de 2022, reflejando un prolongado período de estancamiento en la creación de empleo formal.
El análisis también evidencia diferencias según el tamaño de las empresas. Mientras las pequeñas firmas continuaron reduciendo personal, las grandes compañías incrementaron sus plantillas. Las empresas medianas, en tanto, mostraron escasas variaciones, configurando una recuperación desigual dentro del sector privado.
Por sectores, la industria y el comercio siguen concentrando la mayor pérdida de empleos iniciada durante la segunda mitad de 2025. La actividad minera mostró una mejora por segundo mes consecutivo tras un largo período de retroceso, aunque todavía presenta resultados negativos en la comparación interanual. En la construcción, luego de una leve recuperación entre fines de 2025 y comienzos de 2026, el empleo se mantuvo estable durante febrero y marzo.
El informe también destaca diferencias entre hombres y mujeres. Durante buena parte de 2025 y los primeros meses de 2026, el empleo femenino presentó una evolución relativamente más favorable. En abril, mientras el empleo masculino registró una leve caída, el femenino mostró un pequeño crecimiento.
Uno de los aspectos más preocupantes del relevamiento está vinculado con la evolución del salario mínimo, vital y móvil. Los especialistas estiman que su poder de compra acumuló una caída del 39,7% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.
La pérdida comenzó con fuerza tras la aceleración inflacionaria de fines de 2023 y se profundizó durante los primeros meses de 2024. Aunque posteriormente hubo períodos en los que los incrementos nominales acompañaron la inflación, el deterioro general no logró revertirse.
Según los investigadores, el salario mínimo actual se encuentra por debajo de los niveles registrados antes de la crisis de 2001 y representa una caída del 66,5% respecto del máximo alcanzado en septiembre de 2011, consolidando uno de los retrocesos más significativos de las últimas décadas.

