El funeral de Estado del antiguo líder supremo iraní, el ayatolá Alí Khamenei, comenzó oficialmente este sábado en Teherán. Una multitud se congregó en masa, a modo de demostración de fuerza tras la reciente guerra contra Israel y Estados Unidos.
También funciona como símbolo de unidad luego de las masivas protestas que sacudieron a la nación persa hace seis meses contra el sistema teocrático impuesto desde 1979.
El féretro del exlíder permanece expuesto en la Gran Mosalá, un vasto complejo religioso de la capital, cubierto por su emblemático turbante negro. Junto a él se encuentran también los ataúdes de sus familiares fallecidos en el mismo ataque: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de tan solo 14 meses.
Las exequias, que inicialmente estaban previstas para marzo pero debieron ser pospuestas debido al conflicto bélico, se extenderán durante seis días y se proyectan como las más grandes en la historia del país.
Las autoridades iraníes prevén la movilización de entre 15 y 20 millones de personas solo en la capital, por lo que las altas temperaturas obligaron a montar un operativo que constó de más de 400 carpas en un gran parque de Teherán, acompañadas por camiones cisterna para refrescar a los asistentes.
Desde el amanecer, vestidos mayoritariamente de negro y portando banderas chiitas rojas con la inscripción “Mártir”, los presentes corearon consignas como “¡Venganza!” junto a los habituales lemas oficiales de “¡Muerte a Estados Unidos, muerte a Israel!”.
A la espera del acuerdo de paz con Estados Unidos
Este evento masivo se desarrolla en un momento político crucial: coincide con las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán, luego de que el mes pasado se firmara un acuerdo marco para poner fin a las hostilidades desatadas tras los bombardeos israeloestadounidenses que mataron al ayatolá hace cuatro meses.
Por otra parte, la incertidumbre rodea a la cúpula del poder. No se confirmó la presencia de Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido líder y su sucesor como máximo guía de la república islámica desde principios de marzo. Presuntamente herido en los mismos ataques que terminaron con la vida de su padre, el nuevo dirigente no aparece en público y se comunica únicamente a través de mensajes escritos.

