Con un emotivo acto realizado en el cuartel, la Asociación de Bomberos Voluntarios de General San Martín conmemoró sus 30 años de trayectoria, en una jornada marcada por los reconocimientos, ascensos y el homenaje a quienes hicieron crecer una institución que se convirtió en un pilar para la comunidad.
De la celebración participaron autoridades de la Federación Pampeana de Bomberos, representantes de cuarteles de distintas localidades, exintegrantes del cuerpo activo, familiares y vecinos que acompañaron el aniversario.
El presidente de la comisión directiva, Martín Ichaso, destacó que el aniversario no solo representa un repaso por la historia de la institución, sino también un compromiso con el futuro. En ese sentido, repasó algunos de los avances logrados durante el último tiempo, entre ellos la incorporación de una Ford Transit destinada a emergencias, la instalación de nuevos hidrantes y los proyectos para construir vestuarios y un salón de usos múltiples.
Además, agradeció el respaldo permanente de la comunidad y puso en valor el acompañamiento de las familias de los bomberos, a quienes consideró fundamentales por sostener cada guardia, cada salida y cada ausencia que demanda el servicio.
En representación de la Federación Pampeana de Bomberos, el director de Capacitación, Andrés Audubert, felicitó a la institución por sus tres décadas de trabajo y destacó el crecimiento alcanzado a fuerza de esfuerzo y compromiso. También alentó a las nuevas generaciones a cuidar el camino recorrido y continuar fortaleciendo una institución que calificó como patrimonio de toda la comunidad.
Por su parte, el jefe del cuerpo activo, Sandro Suárez, rindió homenaje a los fundadores y a quienes integraron el cuartel a lo largo de estos años. También agradeció el compromiso cotidiano de los bomberos y el apoyo de sus familias, al tiempo que renovó el deseo de seguir prestando servicio con la misma vocación, humildad y entrega.
En nombre del cuerpo activo habló la bombera Iliana Clemant, quien definió la tarea bomberil como “una forma de vida” basada en la solidaridad, el compromiso y el amor por el prójimo. Señaló que ser bombero implica estar disponible cuando otros necesitan ayuda, sin importar el horario ni las dificultades, y valoró el compañerismo construido dentro del cuartel.
También reconoció el trabajo de la comisión directiva, de la Federación y de la Escuela de Capacitación por el acompañamiento permanente, y expresó su deseo de que la sirena continúe siendo durante muchos años un símbolo de esperanza, vocación de servicio y solidaridad para toda la comunidad.

