El embajador de Argentina en Brasil regresará al país tras la decisión del gobierno de Lula

La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidiera convocar al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, quien regresará al país tras la medida adoptada por las autoridades brasileñas. La decisión se conoció después de que Brasil retirara a su embajador…

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La crisis diplomática entre Argentina y Brasil sumó un nuevo capítulo luego de que el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva decidiera convocar al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, quien regresará al país tras la medida adoptada por las autoridades brasileñas.

La decisión se conoció después de que Brasil retirara a su embajador en Buenos Aires y redujera el nivel de su representación diplomática, profundizando el conflicto generado por los cruces entre los presidentes Javier Milei y Lula.

El canciller argentino, Pablo Quirno, calificó la decisión como “unilateral” y lamentó la escalada del conflicto. Además, rechazó las acusaciones de una supuesta injerencia argentina en el proceso electoral brasileño y sostuvo que las diferencias entre ambos gobiernos son de carácter político e ideológico.

Durante una conferencia de prensa en Casa Rosada, Quirno afirmó que fue Brasil quien decidió profundizar el enfrentamiento y aseguró que el Gobierno argentino no tiene intención de avanzar en una escalada diplomática.

Desde la Cancillería también cuestionaron la decisión del gobierno brasileño de convocar al representante argentino y remarcaron que, pese a las diferencias entre ambos mandatarios, Argentina no había respondido hasta ahora con medidas institucionales similares.

En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que tomó nota de la decisión adoptada por Brasil y lamentó el deterioro del vínculo bilateral, al tiempo que sostuvo que el país vecino optó por profundizar las diferencias políticas entre ambas administraciones.

La medida representa uno de los momentos de mayor tensión diplomática entre Argentina y Brasil desde el restablecimiento de las relaciones democráticas y abre un escenario de incertidumbre sobre la evolución del vínculo entre los dos principales socios del Mercosur.