El Gobierno nacional volvió a despegarse de la creciente crisis de endeudamiento que atraviesan las familias argentinas y sostuvo que la solución deberá surgir de acuerdos entre bancos y deudores, sin una intervención directa del Estado.
El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el aumento de la morosidad constituye “un problema”, aunque defendió la estrategia oficial y aseguró que el Gobierno apuesta a soluciones de mercado.
“Por supuesto somos sensibles al problema. No hay duda que es un problema”, afirmó Ravier durante una conferencia de prensa. Según explicó, el regreso del crédito y el aumento de las tasas de interés generaron mayores dificultades para quienes ya tenían compromisos financieros.
El funcionario sostuvo que la situación comenzó a revertirse y destacó que bancos y personas físicas y jurídicas ya mantienen reuniones para buscar alternativas. Entre las opciones mencionó la posibilidad de refinanciar las deudas con tasas de interés más bajas y plazos más extensos.
Para Ravier, el Gobierno no necesita implementar un programa específico para asistir a las familias endeudadas. “La solución está en camino. No es que somos ajenos al problema y creemos que no hay nada que hacer”, afirmó.
En ese sentido, defendió el equilibrio fiscal como principal herramienta del Gobierno para contener la inflación y reducir el problema de la morosidad.
Sin embargo, el cierre de su explicación generó críticas por la forma en que el funcionario se refirió a una problemática que afecta cada vez a más hogares.
“Acá no hay Plan Platita para ir a ponerle dinero a los que tienen moras y que con eso paguen”, sostuvo Ravier.
La morosidad de las familias llegó al 12,8%
Los datos oficiales del Banco Central muestran la dimensión del problema. El último informe sobre bancos indicó que la irregularidad del crédito destinado a las familias alcanzó en mayo el 12,8%, un incremento de 0,7 puntos porcentuales respecto de abril y de 8,3 puntos en términos interanuales.
El indicador general de irregularidad del crédito al sector privado llegó al 7,7%, mientras que en el caso de las empresas alcanzó el 3,5%.
Entre los hogares, los préstamos personales registraron el mayor nivel de mora, con un 15,9%, seguidos por las tarjetas de crédito, con 13,1%. Los créditos prendarios alcanzaron un 7,7% y los hipotecarios un 1,6%.
De esta manera, mientras el Gobierno insiste en que la salida debe surgir de acuerdos entre privados, los niveles de endeudamiento y morosidad de las familias continúan creciendo y comprometen una parte cada vez mayor de los ingresos de los hogares.

