El fenómeno de El Niño comenzó a instalarse en la región y los especialistas anticipan que sus efectos podrían intensificarse durante el segundo semestre del año, especialmente durante la primavera austral. Frente a este escenario, el Gobierno nacional puso en marcha un esquema de prevención y respuesta sanitaria para anticipar posibles emergencias vinculadas a lluvias intensas e inundaciones.
Según informó la Agencia Noticias Argentinas, las zonas que podrían recibir los mayores impactos comprenden el Noreste, el Litoral, la provincia de Buenos Aires, Cuyo, la región central y Córdoba. En conjunto, se estima que más de 5,4 millones de hectáreas podrían quedar expuestas a inundaciones, con más de un millón de personas potencialmente afectadas.
Monitoreo en tiempo real
A través de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias (DINESA), y en coordinación con la Agencia Federal de Emergencias, el Ministerio de Salud presentó una central de monitoreo unificada que trabaja junto al Servicio Meteorológico Nacional, la CONAE y el CONICET.
La herramienta permite procesar información en tiempo real mediante la plataforma geoespacial ArcGIS y analizar variables como las precipitaciones, la ubicación de zonas susceptibles de anegamiento y el posible impacto sobre rutas, líneas de alta tensión y establecimientos sanitarios.
El objetivo es modificar el esquema tradicional de respuesta ante las emergencias y pasar de un modelo reactivo a uno de planificación anticipada, de manera que las provincias puedan adoptar medidas preventivas antes de que se produzcan los eventos más severos.
Entre las acciones previstas aparecen la limpieza de canales de drenaje, la identificación de zonas vulnerables y la realización de simulaciones para evaluar cómo podría responder la red hospitalaria ante una emergencia de gran magnitud.
Tres niveles de respuesta
El Ministerio de Salud también diseñó un esquema de intervención territorial compuesto por tres niveles.
El primero estará conformado por patrullas sanitarias móviles, destinadas a desplazarse hacia las zonas afectadas o de mayor riesgo. El segundo contempla la instalación de puestos avanzados de estabilización, mientras que el tercer nivel prevé el despliegue de unidades sanitarias modulares para ampliar la capacidad de atención cuando la infraestructura existente resulte insuficiente.
La estrategia apunta así a anticipar los efectos de un eventual episodio de lluvias extraordinarias y reducir el impacto sobre las poblaciones, los servicios esenciales y el sistema sanitario.

