Mar del Plata: una bajante dejó al descubierto la Restinga del Faro y sorprendió a turistas

Una pronunciada bajante del mar dejó parcialmente al descubierto la Restinga del Faro, una antigua formación rocosa ubicada a unos 500 metros de la costa de Mar del Plata, que habitualmente permanece sumergida. El fenómeno generó sorpresa entre vecinos y turistas, aunque especialistas y autoridades advirtieron sobre los riesgos de intentar acercarse. La estructura, que…

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Una pronunciada bajante del mar dejó parcialmente al descubierto la Restinga del Faro, una antigua formación rocosa ubicada a unos 500 metros de la costa de Mar del Plata, que habitualmente permanece sumergida. El fenómeno generó sorpresa entre vecinos y turistas, aunque especialistas y autoridades advirtieron sobre los riesgos de intentar acercarse.

La estructura, que por su aspecto llegó a ser confundida con un nuevo islote, forma parte del sistema geológico de Tandilia y está constituida por ortocuarcitas de millones de años de antigüedad. Su aparición se produjo como consecuencia de una combinación de mareas astronómicas y vientos del oeste que desplazaron temporalmente el agua mar adentro.

El fenómeno fue descripto como una especie de proceso inverso a una sudestada, ya que el viento provocó un descenso excepcional del nivel del mar y permitió observar sectores de la restinga que normalmente permanecen bajo el agua.

Un ecosistema protegido

La Restinga del Faro integra una reserva natural protegida y constituye un ambiente de gran valor ecológico. Sus cuevas sumergidas sirven de refugio para distintas especies de fauna marina y la zona cuenta además con arrecifes semiblandos considerados únicos en la provincia de Buenos Aires.

La aparición de la formación rápidamente llamó la atención en redes sociales y generó que numerosos curiosos se acercaran a la costa para observarla.

Sin embargo, especialistas remarcaron que la bajante no implica que el lugar sea seguro para caminar o navegar hasta allí. En el trayecto existen canales profundos, corrientes y rocas que pueden permanecer ocultas, generando condiciones peligrosas incluso cuando el mar parece tranquilo.

Además, la baja temperatura del agua durante el invierno incrementa el riesgo de hipotermia y pérdida de movilidad en caso de una caída.

La peligrosidad de la zona tampoco es nueva: estudios del Conicet relacionaron la restinga con al menos siete naufragios registrados históricamente entre 1884 y 1949.

Ambientalistas también pidieron evitar cualquier intervención sobre la formación y su entorno, debido a la fragilidad del ecosistema intermareal. Con el retorno de las condiciones habituales de viento y marea, la Restinga del Faro volverá a quedar cubierta por el mar.