Crecen las dificultades para llegar a fin de mes

La pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el encarecimiento del financiamiento son los principales factores detrás del aumento en el atraso del pago de deudas por parte de las familias argentinas. El cumplimiento de las obligaciones crediticias se encuentra condicionado por la persistencia de tasas de interés activas elevadas en términos reales, lo…

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La pérdida de poder adquisitivo de los salarios y el encarecimiento del financiamiento son los principales factores detrás del aumento en el atraso del pago de deudas por parte de las familias argentinas.

El cumplimiento de las obligaciones crediticias se encuentra condicionado por la persistencia de tasas de interés activas elevadas en términos reales, lo que limita las posibilidades de refinanciación para quienes mantienen deudas con el sistema financiero.

De acuerdo con un informe de la consultora LCG, difundido por Noticias Argentinas, el atraso en los pagos responde directamente a la “caída, recuperación parcial, y luego estancamiento (incluso nueva caída leve) del poder adquisitivo de los ingresos, en conjunción con la disminución del empleo formal”.

A esto se sumaron las “tasas de interés activas que no acompañaron la disminución de la inflación”. Según el informe, las entidades financieras aplicaron spreads más altos para compensar el incremento de la irregularidad de sus carteras, lo que finalmente “impidió poder refinanciar deudas con tasas más convenientes”.

Cada vez cuesta más llegar a fin de mes

La persistencia de la irregularidad crediticia tiene como consecuencia que numerosas familias enfrenten “dificultades severas para llegar a fin de mes”.

En algunos casos, el pago diferido con tarjeta de crédito aparece como una de las últimas alternativas para afrontar gastos básicos, como las compras en el supermercado. Esta modalidad de consumo pasó del 37% al 44% entre 2023 y 2026.

El diagnóstico general del sistema muestra que el 28% de las personas humanas que mantienen deudas se encuentran registradas en “situación 3 a 5” dentro de la Central de Deudores del Banco Central.

A su vez, el porcentaje de préstamos con atrasos alcanza el 24,7%, mientras que la cartera morosa sobre el monto total prestado llega al 18%. Si se consideran exclusivamente los préstamos otorgados por entidades bancarias tradicionales, el porcentaje se reduce al 15,3%.

Los jóvenes, entre los más afectados

El informe también identifica diferencias según la edad de los deudores. Los segmentos más jóvenes aparecen como los que presentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones, una situación que la consultora vincula con la mayor presencia de entidades no bancarias, como billeteras virtuales, fintech y plataformas de servicios financieros, entre las personas de menor edad.

Sin embargo, LCG advierte que “el grueso de las dificultades de pago ocurre en aquellos rangos en donde está concentrada la deuda: adultos de entre 30 y 70 años”.

Para este grupo, que en muchos casos tiene responsabilidades familiares y cuyos hábitos financieros suelen ser más prudentes, el atraso en los pagos representa una señal de problemas económicos concretos y refleja una dinámica macroeconómica compleja.

La mora también aumenta en los préstamos pequeños

Las estadísticas muestran además que la morosidad se eleva hasta alrededor del 20% en los préstamos de menor monto otorgados por financieras no bancarias.

La situación afecta especialmente a las obligaciones inferiores a los $50.000, donde el nivel de atraso evidencia las dificultades que atraviesan algunos sectores para afrontar incluso compromisos financieros relativamente pequeños.