Este viernes se realizó en el Club Italiano de Santa Rosa el panel “La Gran Guerra: testimonios de una época de fracturas profundas”, organizado por la cátedra Historia del Siglo XX de las carreras de Historia, Geografía y Comunicación Social de la Facultad de Ciencias Humanas. En ese contexto se presentó el libro “De las trincheras europeas al oeste pampeano. Las memorias de Bartolo Leonardi”, una obra que recupera el testimonio de un joven italiano que combatió durante la Primera Guerra Mundial y que, luego del conflicto, se radicó en Victorica.
El trabajo reúne las memorias que Leonardi dejó registradas durante la guerra en un cuaderno que permaneció durante generaciones en su familia. El manuscrito fue entregado a la Universidad Nacional de La Pampa para ser investigado, traducido y convertido en una publicación. “Las familias atesoran, ese es el rol de la memoria”, destacó la historiadora Silvia Crochetti.
La jornada tuvo como objetivo reflexionar sobre la Gran Guerra, analizar sus conexiones con la realidad local y poner en valor las fuentes testimoniales como una forma de aproximarse a los procesos históricos desde las experiencias individuales. El libro fue editado por Crochetti y cuenta con aportes de Alejandro Rabinovich, Eric Morales Schmuker y Luis Roldán Cesanelli.
Patrimonio documental.
Crochetti explicó que el origen de la publicación estuvo en un hallazgo de patrimonio cultural. Facundo Etcheverry, por entonces estudiante del Profesorado de Historia y oriundo de Victorica, acercó a la investigadora un cuaderno manuscrito que había pertenecido a su tatarabuelo.
Al comenzar a estudiarlo, Crochetti descubrió que se trataba del diario de guerra de Bartolo Leonardi, un soldado italiano que participó en la Primera Guerra Mundial. Durante cuatro años escribió sus experiencias en un cuaderno de tapa dura que llegó hasta nuestros días en muy buen estado de conservación.
La investigación permitió reconstruir parte de su historia en Italia y posteriormente avanzar con la traducción del manuscrito al español. La tarea presentó dificultades debido a los giros dialectales utilizados por Leonardi, quien escribía desde su experiencia cotidiana en el frente.
El diario combina descripciones de lugares y desplazamientos con anotaciones sobre las emociones y las situaciones que atravesaba el soldado. Para facilitar la comprensión del recorrido, el libro incorpora también un mapa elaborado por la geógrafa Daila Pombo.
La experiencia de la guerra.
Leonardi partió desde Le Marche, en la zona centro-oriental de Italia, concretamente desde la provincia de Macerata. Junto con su regimiento se dirigió hacia la región del Véneto para combatir contra el ejército austrohúngaro.
A partir de allí comenzó su experiencia en las trincheras. Durante el avance de la guerra, Leonardi registró las ciudades por las que pasó y los lugares donde permaneció acampado. Luego de una derrota, terminó como prisionero en Viena.
El libro amplía ese testimonio individual con distintos aportes históricos. Rabinovich analiza el papel de Italia durante la Primera Guerra Mundial, Morales Schmuker aborda las memorias de los conflictos bélicos y Roldán Cesanelli estudia la presencia de inmigrantes italianos en Victorica.
Crochetti explicó que, mientras permanecía prisionero en Viena, Leonardi escribió a un amigo que ya se encontraba en Victorica. Al finalizar la guerra, al año siguiente, viajó hasta esa localidad junto con su esposa y sus dos hijos, donde finalmente se instaló y pasó el resto de su vida.
Para la historiadora, el valor del diario reside especialmente en que permite conocer la guerra desde una perspectiva personal. A diferencia de los relatos históricos centrados en los Estados y las estrategias militares, Leonardi escribió sobre su familia, el hambre, la falta de higiene, el deseo de volver a su casa y las necesidades cotidianas de un soldado.
También dejó registrado el impacto de la muerte de dos amigos de su mismo pueblo, quienes fallecieron durante un ataque mientras él logró sobrevivir. Su relato, sostuvo Crochetti, está atravesado principalmente por el sufrimiento humano y no por una mirada nacionalista. De hecho, son escasas las referencias a Italia, al rey o incluso al enemigo, cuyo idioma decía no comprender.
Una familia en Victorica.
El libro ya había sido presentado en Victorica, donde Crochetti pudo encontrarse con una nieta de Leonardi. La mujer conservaba recuerdos de quien fuera una figura muy querida dentro de una familia que con el tiempo se volvió numerosa.
Después de enviudar, Bartolo volvió a casarse con una argentina y tuvo más descendientes. Su historia familiar se extendió a hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, que conservaron parte de sus recuerdos y de su legado.
Crochetti destacó precisamente el papel que tuvo esa memoria familiar para que el manuscrito pudiera llegar a la Universidad. El diario no solamente conserva el testimonio de un hombre atravesado por la guerra, sino también aspectos de su personalidad y de su vida posterior en el oeste pampeano.
Según relató la historiadora, Leonardi podía mostrarse triste y taciturno al recordar aquellos años, aunque también disfrutaba de la música italiana y, cuando la escuchaba, solía bailar y acompañarla con palmas.
“La memoria familiar es muy interesante”, sostuvo Crochetti, al remarcar el valor de recuperar esa voz individual para reconstruir una parte de la historia de los inmigrantes que llegaron a La Pampa después de atravesar experiencias tan profundas como la Primera Guerra Mundial.

