El presidente de China, Xi Jinping, llegó este miércoles a Estados Unidos para iniciar una visita de Estado de tres días y fue recibido por el mandatario Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, en la Base Conjunta Andrews.
El avión presidencial chino aterrizó a las 17.39, hora del Este, y una guardia de honor participó del recibimiento. Xi y su esposa, Peng Liyuan, fueron saludados por Trump y Melania sobre una alfombra roja instalada en la pista de la base militar, mientras dos bombarderos B-1 sobrevolaron el lugar como parte de la ceremonia.
Se trata de la primera visita de Xi a Estados Unidos en 11 años. El mandatario chino se reunirá este jueves con Trump, en el tercer encuentro entre ambos presidentes en menos de un año.
La agenda incluye una cena de Estado con figuras destacadas del sector tecnológico, una ceremonia militar en la Casa Blanca con sobrevuelos de aeronaves y una visita a los Archivos Nacionales, donde se encuentran los documentos originales de la Declaración de Independencia y la Constitución estadounidense.
Comercio y aranceles
Uno de los principales temas de la reunión será la continuidad de la tregua comercial entre las dos potencias, cuyo plazo vence el 10 de noviembre.
En ese marco, ambos gobiernos analizan una eventual reducción recíproca de aranceles. La propuesta es conocida como “30 por 30” y contempla una disminución de 30.000 millones de dólares en bienes importados por cada país.
El encuentro se produce además en un contexto marcado por las diferencias entre la política comercial de Trump y la necesidad de mantener abiertos los canales de negociación con Beijing, especialmente de cara a las elecciones de medio término en Estados Unidos.
A diferencia de la delegación que acompañó a Trump durante su visita a China en mayo, Xi no habría viajado acompañado por una numerosa representación de altos ejecutivos de grandes empresas.
Tecnología e inteligencia artificial
La inteligencia artificial también ocupará un lugar relevante en las conversaciones. Washington mantiene preocupaciones relacionadas con el desarrollo tecnológico chino, entre ellas el uso de modelos estadounidenses por parte de empresas de ese país para desarrollar y entrenar sus propios sistemas.
Estados Unidos también plantea cuestiones vinculadas con el posible uso indebido de modelos de inteligencia artificial desarrollados en China.
Desde Beijing, en cambio, existe preocupación por que los argumentos vinculados con la seguridad tecnológica sean utilizados para limitar el desarrollo de su industria.
Taiwán, derechos humanos y desarrollo
Las diferencias políticas también estarán presentes durante la visita. En la previa, el periódico oficial chino señaló como asuntos centrales para Beijing a Taiwán, la democracia y los derechos humanos, los sistemas políticos y el derecho al desarrollo.
La cuestión de Taiwán aparece entre los principales puntos de tensión. China podría respaldar su posición en el comunicado conjunto firmado por ambos países en 1982, en el que Estados Unidos expresó su intención de reducir progresivamente las ventas de armas a la isla.
Beijing también buscaría que Washington suspenda las entregas de armamento ya adquirido por Taiwán.
La reunión entre Xi y Trump se desarrollará así en medio de negociaciones comerciales, disputas tecnológicas y diferencias estratégicas que mantienen a Estados Unidos y China como protagonistas de una relación marcada por la cooperación y la competencia.

