El secretario general de UATRE Bahía Blanca, Ariel Piangatelli, cuestionó los niveles salariales de los trabajadores rurales y planteó la necesidad de una distribución más equitativa de los ingresos generados por el sector agropecuario.
Durante una visita a la Exposición Rural de Bahía Blanca, el dirigente destacó el peso de la actividad agropecuaria, aunque sostuvo que existe una falta de reconocimiento hacia quienes realizan las tareas que permiten sostener la producción.
Piangatelli también señaló que durante los discursos de representantes de entidades del sector y del intendente bahiense no hubo referencias a los trabajadores rurales, pese a que durante octubre se conmemora su día.
El dirigente respaldó además los reclamos vinculados con el financiamiento del SENASA y la continuidad de organismos como el INTA y el IPCVA. A la vez, cuestionó el destino de determinados tributos que, según planteó, no son coparticipables y no llegan a las provincias.
Uno de los principales ejes de su planteo estuvo relacionado con el empleo. Consideró que el sector agropecuario podría generar una mayor cantidad de puestos de trabajo mediante políticas destinadas a incrementar el aprovechamiento productivo de tierras que actualmente se encuentran sin explotar o presentan un uso considerado insuficiente.
En ese sentido, sostuvo que la participación del campo en el empleo podría superar ampliamente el nivel que actualmente atribuye al sector, estimado en torno al 22 por ciento.
El titular de UATRE Bahía Blanca reconoció que existen productores que garantizan buenas condiciones laborales, pero cuestionó las situaciones en las que los trabajadores no reciben una participación acorde con los resultados económicos de la actividad.
Paritarias
Al referirse a las negociaciones salariales, Piangatelli cuestionó la posición de las entidades empresarias frente a los reclamos sindicales y manifestó su rechazo a algunas de las propuestas vinculadas con la denominada modernización laboral.
Entre otros puntos, criticó los cambios relacionados con los períodos de prueba y la posibilidad de incorporar trabajadores bajo el régimen de monotributo. Sus cuestionamientos estuvieron dirigidos a la Sociedad Rural Argentina, Confederaciones Rurales Argentinas, Federación Agraria, CONINAGRO y CAME.
Respecto de los ingresos, consideró insuficiente que un trabajador rural perciba menos de 900 mil pesos de bolsillo y también cuestionó el límite del 1,9 por ciento planteado para los aumentos salariales.
Otro de los puntos señalados fue el tiempo requerido para homologar los acuerdos alcanzados en las negociaciones paritarias. Piangatelli sostuvo que los plazos de varios meses perjudican a los trabajadores al demorar la aplicación de las mejoras acordadas.
Finalmente, reclamó que los trabajadores rurales tengan mayor protagonismo en la discusión sobre el presente y el futuro de la actividad agropecuaria, en un contexto que describió como favorable para el sector por los valores y márgenes registrados.

