Córdoba: el Conicet obtuvo US$645 mil para crear el primer laboratorio de paleogenómica del país

Un equipo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) consiguió un financiamiento internacional de 645.000 dólares para construir el primer laboratorio de paleogenómica de Argentina. La iniciativa permitirá estudiar el ADN de poblaciones antiguas y reconstruir aspectos de la historia de los pueblos originarios mediante tecnología de alta complejidad. El proyecto…

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Un equipo de investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) consiguió un financiamiento internacional de 645.000 dólares para construir el primer laboratorio de paleogenómica de Argentina. La iniciativa permitirá estudiar el ADN de poblaciones antiguas y reconstruir aspectos de la historia de los pueblos originarios mediante tecnología de alta complejidad.

El proyecto es liderado por Rodrigo Nores, investigador del Conicet en el Instituto de Antropología de Córdoba y docente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). También participan Darío Ramírez, Nicolás Pastor, Mariana Fabra y Gisela Sario.

La propuesta fue seleccionada por la Fundación Wellcome entre 12 proyectos de distintas partes del mundo. En Córdoba, el trabajo se desarrollará junto con el Consejo de Comunidades de Pueblos Indígenas de la provincia, con el objetivo de integrar herramientas de análisis genómico con los conocimientos y las perspectivas de las comunidades originarias.

Estudiar a las poblaciones del pasado

La investigación comenzará con el análisis de 70 fragmentos óseos y piezas dentales correspondientes a 50 antepasados que habitaron el actual territorio cordobés. Los restos provienen de 30 sitios arqueológicos.

Las comunidades Comechingón, Sanavirón y Ranquel tendrán participación en la supervisión ética del trabajo, para garantizar el respeto por el valor cultural, simbólico e identitario de los restos humanos estudiados.

A partir del análisis del ADN antiguo, los científicos buscarán reconstruir la evolución de las poblaciones originarias, sus movimientos migratorios, los vínculos de parentesco y la continuidad de las comunidades a lo largo del tiempo.

El estudio también abordará cuestiones vinculadas con la salud en épocas pasadas. Para ello, se intentará recuperar información genética de virus y bacterias responsables de enfermedades, con el propósito de comprender mejor la relación entre las poblaciones humanas y su ambiente, así como las condiciones que influyeron en su calidad de vida.

Los resultados se analizarán en conjunto con información arqueológica, etnográfica y conocimientos ancestrales. De esta manera, la investigación pretende aportar elementos para comprender la historia de los pueblos indígenas y sus vínculos con los territorios que habitaron.

Soberanía científica y desarrollo nacional

Uno de los principales aportes del laboratorio será la posibilidad de procesar muestras y realizar secuenciaciones genómicas en el país, sin depender de instituciones extranjeras para completar esas etapas de la investigación.

Hasta ahora, parte de este tipo de estudios requiere enviar material biológico al exterior. Contar con infraestructura propia permitirá que los equipos argentinos desarrollen sus investigaciones y generen datos localmente, con mayor autonomía para definir sus objetivos científicos.

Nores destacó que disponer de un laboratorio propio representa un avance hacia la soberanía científica, al permitir que la agenda de investigación se construya con un enfoque interdisciplinario y una participación más estrecha de las comunidades involucradas.

El financiamiento asciende a 645.000 dólares. La primera etapa del proyecto tendrá una duración prevista de dos años y comenzará en enero de 2027. En tanto, se estima que el laboratorio estará en condiciones de iniciar sus actividades durante el segundo semestre del próximo año.