El pontífice fue sometido a una cirugía torácica en Roma, durante la cual le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. El procedimiento duró alrededor de 90 minutos y no presentó complicaciones. Su agenda permanecerá suspendida hasta el 20 de octubre para facilitar la recuperación.
El papa León XIV fue operado con éxito de un adenocarcinoma pulmonar en el Policlínico Gemelli de Roma, donde permanece internado tras la intervención quirúrgica. Según el parte médico difundido por el Vaticano, la cirugía se desarrolló dentro de los tiempos previstos y concluyó sin complicaciones.
El procedimiento consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica de cirugía videoasistida. Durante la intervención, el examen histológico confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, una enfermedad que se sospechaba a partir de los estudios preoperatorios.
Aunque el pontífice permaneció alrededor de tres horas en el quirófano, la operación propiamente dicha demandó unos 90 minutos. Tras despertarse sin inconvenientes y completar un breve período de observación, regresó a su habitación, ubicada en el décimo piso del centro de salud.
El equipo quirúrgico estuvo encabezado por el profesor Stefano Margaritora, acompañado por otros especialistas en cirugía torácica y anestesiología.
Suspensión de actividades para la recuperación
La intervención se realizó después de que los médicos detectaran un nódulo pulmonar que motivó nuevos estudios y la decisión de avanzar con el tratamiento quirúrgico.
A su llegada al hospital, León XIV descendió del vehículo por sus propios medios, saludó a las autoridades sanitarias que lo aguardaban y entró acompañado por su comitiva, mientras una multitud se congregaba en el lugar.
Como parte de las medidas para favorecer su recuperación, el Papa suspendió sus actividades oficiales hasta el 20 de octubre. Durante ese período, permanecerá bajo seguimiento médico.
Parolin destacó su serenidad
Antes de la operación, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, contó que había conversado con el pontífice y se mostró impresionado por su serenidad frente a la situación.
El cardenal reconoció que el diagnóstico había generado preocupación, ya que el Papa no esperaba atravesar un problema de salud de estas características. Sin embargo, destacó que la detección temprana constituye un factor importante para afrontar el tratamiento.
Parolin también expresó su confianza en la evolución del pontífice y señaló que tanto él como los integrantes de la Iglesia lo acompañan con sus oraciones y muestras de afecto.
Mientras continúa la recuperación en Roma, la atención está puesta en su evolución clínica y en los próximos informes médicos sobre su estado de salud.

