La comunidad de la Parroquia Nuestra Señora de Nueva Pompeya, en la ciudad bonaerense de Necochea, sufrió un robo que generó conmoción entre los fieles. Los autores ingresaron al templo, que había quedado abierto durante la noche, y se llevaron elementos religiosos, entre ellos un copón con hostias consagradas, la puerta del sagrario y las coronas de las imágenes de Jesús y la Virgen María.
El hecho fue advertido el miércoles por la mañana y motivó una fuerte reacción de las autoridades eclesiásticas. El obispo de la Diócesis de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando, calificó lo ocurrido como un acto de profanación y manifestó su rechazo a lo que consideró una grave vulneración de un espacio sagrado.
En un comunicado, el religioso sostuvo que el episodio excede la pérdida material y afecta profundamente la fe y la devoción eucarística de la comunidad. También expresó su repudio a los actos de vandalismo y a la falta de respeto hacia los lugares de culto.
Convocan a una misa de desagravio
Giobando convocó a la comunidad diocesana a rezar por lo sucedido y también por quienes cometieron el robo, con el deseo de que puedan arrepentirse. Además, invitó a los fieles de la parroquia afectada a participar del Rito Penitencial de Desagravio y de la Santa Misa, previstos para este domingo a las 10.
Para la Iglesia católica, el sagrario es el lugar donde se reserva la Eucaristía después de la celebración de la misa. Por ese motivo, la sustracción de las hostias consagradas es considerada una profanación del Santísimo Sacramento.
Desde la comunidad de Nuestra Señora de Nueva Pompeya señalaron que buscarán reponer la puerta del sagrario en los próximos días, con el objetivo de que el templo vuelva a contar con la Eucaristía para la celebración del domingo.
Los fieles también difundieron un mensaje en el que pidieron orar por quienes perpetraron el hecho, expresaron su esperanza de recuperar las hostias robadas y llamaron a acompañar a la comunidad religiosa en este momento de dolor.

