El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que recurrirá sistemáticamente a su facultad de veto si el Partido Demócrata consigue quedarse con el control del Congreso en las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre. El mandatario aseguró que impedirá el avance de proyectos que contradigan las políticas de su administración y sostuvo que la sucesión de bloqueos podría terminar forzando una negociación entre ambos sectores.
La postura fue expresada durante una entrevista con la columnista Miranda Devine, en el podcast Pod Force One. Allí, Trump explicó que, ante un eventual escenario de mayoría opositora en la Cámara de Representantes y el Senado, su respuesta inicial sería rechazar las iniciativas impulsadas por los demócratas. Según planteó, con el tiempo la falta de acuerdos podría llevar a sus adversarios a buscar entendimientos con la Casa Blanca.
El mandatario ya había anticipado esa estrategia el 23 de octubre, cuando le preguntaron cómo gobernaría con un Congreso bajo conducción demócrata. Su respuesta fue contundente: “Veto todo”. Posteriormente, insistió en que la reiteración de esas decisiones terminaría abriendo una instancia de diálogo para resolver las diferencias legislativas.
Los comicios de medio término determinarán la composición de las dos cámaras legislativas durante los últimos dos años de la actual presidencia. Un cambio en las mayorías podría reducir el margen de maniobra del Gobierno, dificultar la aprobación de nuevas leyes y permitir que la oposición impulse investigaciones parlamentarias sobre distintas decisiones de la administración Trump.
También quedarían bajo mayor presión las designaciones de funcionarios y jueces, especialmente si los demócratas consiguen mayoría en el Senado, cámara encargada de tratar esas nominaciones.
Mientras tanto, la Casa Blanca contempla otras alternativas para sostener su programa de Gobierno mediante atribuciones ejecutivas. Entre las áreas en las que podría avanzar por esa vía aparecen inmigración, política arancelaria, vivienda y gasto público.
Sin embargo, esas decisiones tampoco estarían exentas de obstáculos: podrían ser cuestionadas ante la Justicia y sometidas a controles institucionales. Por su parte, una mayoría demócrata en el Congreso tendría herramientas para convocar audiencias, solicitar documentación y citar a funcionarios, abriendo un escenario de mayor confrontación política en Washington.

