Los estadounidenses concurren este martes a las urnas para definir la nueva composición del Congreso y renovar varias gobernaciones, en unos comicios de mitad de mandato que representan una prueba política para el presidente Donald Trump. Aunque su nombre no aparece en las boletas, el mandatario pidió a sus seguidores que voten por los republicanos y aseguró: “Piensen que estoy en la papeleta”.
La elección contempla la renovación de los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 36 gobernaciones. La principal incógnita pasa por la posibilidad de que el Partido Demócrata recupere terreno después de la victoria republicana de 2024 y consiga modificar el equilibrio de fuerzas en el Congreso.
Actualmente, los republicanos cuentan con una mayoría ajustada de 218 contra 214 representantes en la Cámara Baja y de 53 contra 47 senadores. Los sondeos previos mostraban mejores perspectivas para los demócratas en la Cámara de Representantes, mientras que la disputa por el Senado aparecía más abierta.
El retroceso en los niveles de aprobación de Trump agrega presión a una campaña en la que el presidente convirtió la elección en una evaluación de su propia gestión. Pese a ello, los republicanos mantenían posiciones competitivas en estados como Iowa y Kansas, donde el mandatario incluso modificó algunas actividades presenciales por intervenciones virtuales.
Las principales disputas electorales
Entre las contiendas que concentran la atención aparecen la gobernación de Nueva York, donde la actual mandataria Kathy Hochul enfrenta al republicano Bruce Blakeman, y la elección senatorial de Michigan, que tiene como protagonistas al demócrata Abdul El-Sayed y al republicano Mike Rogers.
En Florida, María Elvira Salazar busca conservar su banca frente al demócrata Elliott Rodríguez, mientras que en Iowa compiten la republicana Mariannette Miller-Meeks y la demócrata Christina Bohannan.
El voto latino, una incógnita para Trump
Uno de los aspectos centrales de estas elecciones es el comportamiento del electorado latino, que tuvo un papel importante en el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2024.
Parte de esa comunidad había respaldado al republicano por sus promesas de reducir el costo de vida y mejorar la situación económica. Sin embargo, el aumento de los precios, las políticas migratorias y las deportaciones comenzaron a generar descontento entre sectores que habían acompañado su candidatura.
El malestar también alcanza a ciudadanos cubanoamericanos que históricamente habían mostrado afinidad con el Partido Republicano.
El politólogo Robert Shapiro, profesor de la Universidad de Columbia, señaló que muchos votantes cambiaron su apoyo en 2024 por su decepción con la gestión económica de Joe Biden, pero ahora manifiestan frustración con las decisiones de Trump.
El descontento aparece en testimonios de jóvenes y trabajadores que cuestionan el incumplimiento de promesas vinculadas con los precios, los conflictos internacionales y la publicación de documentación relacionada con Jeffrey Epstein.
En el condado de Yuma, Arizona, donde el republicano consiguió una ventaja de 20 puntos en 2024, también se observan señales de malestar. En Somerton, una localidad agrícola con una población mayoritariamente latina y tradicionalmente demócrata, alrededor del 40% de los habitantes había votado por Trump.
Ahora, las preocupaciones cotidianas pasan por el precio de los alimentos, el combustible y el transporte. El encarecimiento del diésel afecta especialmente a las actividades agrícolas y al costo de vida de una región donde los desplazamientos en vehículos son habituales.
La economía domina las preocupaciones
El costo de vida se convirtió en uno de los principales temas de la campaña. Según una encuesta del Pew Research Center, el 84% de los votantes identifica a la economía como su mayor preocupación.
Los aumentos en los combustibles, los seguros, los alimentos y los servicios golpean los presupuestos familiares. En Florida, por ejemplo, el precio de la gasolina registró un incremento del 9,1% en septiembre, de acuerdo con cifras oficiales.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán también aparece entre los factores que presionan sobre los mercados energéticos y repercuten en los costos del transporte y la producción.
Trump había conseguido la reelección con la promesa de reducir los precios, pero distintos sectores cuestionan que esa mejora todavía no se haya concretado. El investigador William Galston, del Brookings Institution, señaló que los aranceles comerciales y la guerra con Irán contribuyeron a incrementar la presión económica.
Desde la Casa Blanca, en cambio, defienden que las políticas del Gobierno están orientadas a revitalizar la economía y mejorar la capacidad de compra de los estadounidenses.
Las dificultades económicas llegan a los hogares
El deterioro de las condiciones de vida también se refleja en los datos de organizaciones sociales. United Way Miami advierte que millones de familias tienen dificultades para afrontar gastos esenciales, incluso cuando sus integrantes cuentan con empleo.
Según una medición de la organización, aproximadamente el 41% de los 132 millones de hogares estadounidenses se encuentra por debajo del umbral denominado ALICE, que identifica a trabajadores cuyos ingresos no alcanzan para cubrir necesidades básicas como vivienda, alimentación, transporte y atención médica.
Las consecuencias se sienten en decisiones cotidianas, desde reducir gastos hasta postergar tratamientos médicos o disminuir la compra de medicamentos por falta de dinero.
En este escenario, las elecciones de mitad de mandato se transforman en una evaluación del rumbo económico y político de la administración republicana. El resultado determinará no solamente el equilibrio de poder en el Congreso, sino también el margen de maniobra que tendrá Trump para avanzar con su agenda durante la segunda mitad de su presidencia.

