Racing igualó 0-0 ante Huracán por la postergada 9ª fecha de la Zona B del Torneo Apertura 2026 en el Estadio Presidente Perón. Ambos equipos se metieron en los octavos gracias al empate de Tigre en su visita a Rosario Central y la victoria de Belgrano con Sarmiento.
Con este empate, la Academia quedó octavo en la Zona B y jugará con Estudiantes. Mientras que Huracán es séptimo con 22 unidades donde su rival de momento sería Boca Juniors.
En el arranque, y empujada por el fervor de su público, la Academia se propuso ser protagonista, aunque lo hizo con más voluntad que claridad o juego asociado. De todas maneras, los dirigidos por Gustavo Costas no lograron profundizar y ni siquiera merodearon la zona de gol.
De hecho, en los primeros 20 minutos, ni Facundo Cambeses, en el local, ni Hernán Galíndez, en la visita, tuvieron acción. El partido transcurría lejos de los arcos, con ambos equipos más interesados en el juego vertical que en la construcción colectiva.
Un remate fallado de Matías Zaracho y un bloqueo a un derechazo de Santiago Solari, que no terminaba de acomodarse nunca para encontrar un espacio libre, fueron lo poco que pudo insinuar Racing frente a una sólida defensa de la visita.
Del otro lado, un derechazo muy lejano de Óscar Cortés, a los 34 minutos, se transformó en el primer disparo al arco del Globo, aunque Cambeses resolvió con absoluta tranquilidad.
Los silbidos del público en el Cilindro de Avellaneda marcaron el cierre de unos primeros 45 minutos en los que no pasó casi nada: un trámite completamente entrecortado, con un sinfín imprecisiones de ambos equipos y una serie de infracciones que atentaron contra cualquier edificación de juego.
De atropellada, Adrián “Maravilla” Martínez llegó a la puerta del área de Huracán, pero su forcejeo con Lucas Carrizo lo alejó de la pelota. Al balón, sin embargo, lo consiguió Baltasar Rodríguez, quien buscó sorprender pateando al segundo palo desde un ángulo cerradísimo.
A los 16’ del segundo tiempo, por fin, Racing tuvo la primera oportunidad de gol. Y ocurrió por un error de un jugador de Huracán. Óscar Romero despejó desde la banda derecha con una chilena que fue a parar a la puerta del área. Allí quiso pararla Bruzno Zuculini, pero la pelota le quedó servida a Tomás Pérez: el pibe le dio de media vuelta, con potencia, y exigió una muy buena reacción de Gutiérrez a ras del suelo.
Aun cuando su equipo estaba clasificándose a los playoffs, el público no ocultaba su decepción con la floja demostración futbolística del equipo dirigido por Gustavo Costas. “Movete, Racing movete…”, sonó varias veces en las tribunas del Cilindro.
A los 28’, Ezequiel Cannavo se proyectó por derecha y mostró un evidente gesto de dolor que le hizo arrojarse al suelo para ser atendido por el cuerpo médico, que inmediatamente hizo señas pidiendo el cambio. Con una lesión en el aductor de la pierna derecha, el defensor se subió al carrito de asistencia tapándose el rostro con sus manos, muy afligido.
En su primera incursión, Tobías Rubio, el reemplazante de Cannavo, lanzó un centro que se desvió en Carrizo y casi se mete cerca del poste izquierdo. Poco después, la Academia pateó un córner desde la derecha, Tomás Conechny quiso cabecear y apenas la peinó y el balón quedó para Santiago Sosa: en el segundo palo, el central le pegó fortísimo, pero no tenía ángulo y el balón terminó sacudiendo la parte externa de la red.
A los 33’, el Globo sintió tocar el cielo y la Academia, el infierno. Pero duró poco: el VAR cobró un milimétrico fuera de juego de Jordy Caicedo, quien había convertido el 1-0 abriendo su pie izquierdo para conectar de aire un centro desde la derecha y, de ese modo, vencer a Cambeses. Tanto Gustavo Costas como el público gritaron como un gol la decisión de Leandro Rey Hilfer.
A los 44’, los hinchas de Racing volvieron a sufrir un susto de los grandes. Leonardo Gil pateó un córner cerrado y Juan Bisanz ganó en la altura, desviando la pelota hacia el corazón del área. Allí, cuando algún jugador del Globo podía empujarla, la defensa de la Academia alcanzó a despejarla con lo justo en el segundo palo.
Las postales finales fueron los silbidos, por un empate 0-0 con un juego pobrísimo de ambos equipos, y las imágenes de los hinchas racinguistas atentos a sus teléfonos celulares para saber el resultado final de Tigre contra Rosario Central, para confirmar que los de Avellaneda se habían metido en playoffs.

