La gente anda diciendo que septiembre llegó con una de esas noticias que en La Pampa no pasan de largo. El Gobierno de Javier Milei decidió terminar con el esquema que durante décadas distribuía las regalías generadas por Los Nihuiles y otorgarle el 100% a Mendoza. Mientras desde la provincia vecina celebraron la decisión, en La Pampa ya preparan una presentación judicial. Otra vez, un recurso vinculado al río Atuel vuelve a poner a pampeanos y mendocinos frente a frente, aunque esta vez con la firma del Gobierno nacional en el medio.
Dicen que no deja de ser curioso que, mientras desde la Casa Rosada se habla permanentemente de federalismo, equilibrio y respeto por las reglas, una decisión tomada en Buenos Aires termine modificando un reparto vigente desde 1973 y afectando directamente los recursos de una provincia. Para La Pampa, el tema no es solamente económico: es otra página de una historia marcada por el agua, el Atuel y una pelea que lleva décadas.
En materia económica apareció una de esas noticias que el Gobierno celebra con bombos y platillos: la inflación de agosto fue del 1,7%, el registro mensual más bajo en más de un año. El dato es real y representa una desaceleración importante, pero también hay otra parte de la historia. La inflación acumulada en los primeros ocho meses llegó al 21,3% y la interanual se ubicó en 33,5%. Además, la canasta básica alimentaria y la canasta básica total aumentaron 2,6% durante agosto.
Se escucha entonces la vieja discusión entre el número y la vida cotidiana. Para el Gobierno, 1,7% es motivo de celebración; para quien llena el changuito, paga el alquiler o llega a la farmacia, la pregunta es cuánto aumentaron sus gastos concretos. Bajar la velocidad de los aumentos es importante, claro, pero todavía queda bastante camino para que esa desaceleración se transforme en alivio verdadero.
Mientras tanto, jubilados y personas con discapacidad volvieron a ocupar las calles y el Congreso tuvo que abrirle espacio a reclamos que el oficialismo prefería mantener fuera de la agenda. La oposición consiguió reunir quórum para tratar la emergencia en discapacidad y la creciente morosidad de las familias, en un contexto donde millones de argentinos arrastran deudas y dificultades para sostener sus gastos.
Y como si faltaran temas, el Gobierno llega a esta semana con el Presupuesto 2027 bajo el brazo, dispuesto a negociar con los gobernadores los votos necesarios para aprobarlo. Equilibrio fiscal, inflación y crecimiento aparecen como las banderas oficiales, pero detrás de esos conceptos empieza otra pelea: cuánto dinero reciben las provincias, qué obras se financian y cuánto ajuste deberán soportar los gobiernos provinciales y municipales.
También se empieza a discutir cómo será el tablero electoral de 2027. El oficialismo busca avanzar con una reforma política y electoral, mientras la Cámara Nacional Electoral reclama que las reglas estén definidas con suficiente anticipación. Los gobernadores, por su parte, evalúan sus propios calendarios y estrategias. Dicen que todavía falta mucho para las elecciones, pero en la política argentina ya empezó la carrera: algunos cuentan votos, otros cuentan recursos y todos miran las encuestas.
La gente anda diciendo que el Gobierno todavía tiene motivos para mostrar algunos números como trofeos, pero también empieza a acumular problemas que no se resuelven con una conferencia de prensa. La inflación puede bajar y, al mismo tiempo, puede seguir doliendo el bolsillo. Puede hablarse de equilibrio fiscal y, al mismo tiempo, una provincia puede sentir que pierde recursos. Puede hablarse de libertad y, mientras tanto, jubilados y personas con discapacidad pueden seguir reclamando que alguien los escuche.
Septiembre avanza así, entre números que mejoran en algunas planillas y conflictos que siguen creciendo en la calle. Porque gobernar no consiste solamente en conseguir que cierren las cuentas: también implica decidir quién paga el costo, quién recibe los beneficios y qué lugar ocupa cada argentino en ese proyecto de país. Y por estos días, más de uno anda preguntándose si la famosa motosierra también sabe distinguir entre cortar gastos y cortar derechos.

