Al menos 160 personas murieron y más de 400 permanecían desaparecidas tras las repentinas inundaciones que devastaron valles de la zona fronteriza del Himalaya entre Nepal y China.
La crecida arrasó pueblos y provocó importantes daños en viviendas, rutas, puentes, centrales eléctricas y otras infraestructuras. Imágenes difundidas por medios regionales y redes sociales mostraron violentos torrentes atravesando valles y pasos de montaña, derribando estructuras y arrastrando edificios.
En Nepal, la Policía confirmó la recuperación de al menos 157 cadáveres. Del otro lado de la frontera, las autoridades chinas informaron de tres muertos y 265 desaparecidos en el condado de Gyirong.
Según Hikmat Singh Ayer, director ejecutivo de la Junta de Turismo de Nepal, 403 personas permanecían desaparecidas. Entre ellas había ciudadanos de distintos países: 33 estadounidenses, 34 australianos, 24 canadienses, cuatro alemanes, 19 malayos y un israelí.
Un balance oficial anterior también incluía entre los desaparecidos a 44 miembros del Ejército, 28 policías, 13 integrantes de la Fuerza Armada de Policía y 60 trabajadores vinculados a distintos proyectos hidroeléctricos.
Deslizamiento
El desastre se inició durante la mañana, cuando el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró inicialmente un movimiento de magnitud 4,4 en la zona fronteriza entre Nepal y China, al norte de Katmandú.
Casi al mismo tiempo, un enorme deslizamiento de hielo, rocas y tierra se precipitó hacia el río Lhende Khola, afluente del Bhote Koshi, que atraviesa la frontera entre China y Nepal.
Posteriormente, el USGS aclaró que el movimiento detectado no correspondía a un terremoto, sino que había sido provocado por el propio deslizamiento de tierra, cuya magnitud equivalente fue estimada en 5,2.
Las primeras hipótesis indicaban que el desplazamiento de tierra habría bloqueado temporalmente el cauce del río en territorio tibetano. La acumulación de agua posteriormente habría provocado una repentina crecida que avanzó hacia Nepal.
Graves daños en Nepal
El distrito nepalí de Rasuwa fue uno de los sectores más afectados. La masa de agua alcanzó las localidades de Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi, ubicadas cerca de uno de los principales pasos terrestres entre Nepal y el Tíbet.
Al menos 19 puentes y unos 40 kilómetros de carreteras resultaron dañados, junto con proyectos hidroeléctricos y otras instalaciones. La destrucción de infraestructura complicó el ingreso de los equipos de emergencia y las tareas de búsqueda.
El primer ministro de Nepal, Balendra Shah, pidió unidad y paciencia a la población y aseguró que el Estado desplegaría todos los recursos disponibles para asistir a las personas afectadas.
Operativo de rescate
En China, el presidente Xi Jinping ordenó realizar todos los esfuerzos necesarios para localizar y rescatar a los desaparecidos, además de evacuar a las personas que se encontraran en zonas de riesgo y garantizar atención médica a los heridos.
Las autoridades de ambos países mantenían los operativos de búsqueda mientras continuaban las tareas para evaluar la magnitud de los daños y restablecer los accesos a las zonas afectadas.

