El Senado de Estados Unidos rechazó una resolución impulsada por el Partido Demócrata que buscaba impedir que el presidente Donald Trump ordene acciones militares contra Cuba sin la aprobación previa del Congreso.
La votación se resolvió por 51 votos contra 47, en una decisión alineada casi exclusivamente por líneas partidarias, con mayoría republicana. El planteo se enmarcaba en la denominada resolución de poderes de guerra, orientada a reforzar el rol del Congreso en decisiones vinculadas al uso de la fuerza.
Desde el oficialismo argumentaron que no existen actualmente hostilidades activas contra la isla que justifiquen limitar las facultades del Ejecutivo. En cambio, el senador demócrata Tim Kaine, uno de los principales impulsores de la iniciativa, sostuvo que las acciones de Washington —como la interrupción de suministros energéticos— pueden interpretarse como actos de guerra.
El rechazo se suma a una serie de intentos fallidos en el Congreso para frenar decisiones militares del Ejecutivo en distintos escenarios internacionales. En los últimos meses, propuestas similares vinculadas a Irán y Venezuela también fueron desestimadas.
La Constitución estadounidense establece que el Congreso tiene la facultad de declarar la guerra, aunque en la práctica existen excepciones para operaciones de corto plazo o ante amenazas consideradas inmediatas. En ese marco, desde la Casa Blanca sostienen que el presidente actúa dentro de sus atribuciones como comandante en jefe.

