El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar el escenario internacional al reiterar que su país “adquirirá de una forma u otra” Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía de Dinamarca, y al mismo tiempo advertir que evalúa “opciones muy fuertes” contra Irán, incluida una posible intervención militar.
Las declaraciones fueron realizadas a bordo del Air Force One, donde Trump descartó un arrendamiento o acuerdos temporales sobre Groenlandia y afirmó directamente que su objetivo es la adquisición del territorio. Ante la consulta sobre el impacto en la OTAN, sostuvo que “afecta a la OTAN, pero ellos nos necesitan mucho más de lo que nosotros los necesitamos a ellos”, según consignó la agencia Xinhua.
En relación a Irán, el mandatario aseguró que su administración considera distintas alternativas de alto impacto, entre ellas una acción militar. “Están empezando a cruzar una línea roja. El Ejército lo está mirando y nosotros estamos valorando opciones muy fuertes. Tomaremos una decisión”, expresó, al tiempo que afirmó recibir reportes “cada hora” sobre la situación interna del país persa.
De acuerdo a The Wall Street Journal, Trump analizará este martes posibles respuestas a las protestas en Irán, en una reunión de la que participarán el secretario de Estado Marco Rubio, el de Defensa Pete Hegseth y el jefe del Estado Mayor, general Dan Caine. No obstante, fuentes oficiales indicaron que no se espera una definición inmediata, ya que la evaluación se encuentra en una etapa preliminar.
Entre las opciones que baraja Washington figuran el refuerzo de campañas digitales antigubernamentales, el uso de ciberarmamento contra instalaciones iraníes, nuevas sanciones económicas, ataques militares y el eventual envío de terminales de internet satelital Starlink, propiedad de Elon Musk. Hasta el momento, el Pentágono no desplegó fuerzas para preparar un ataque, aunque analistas remarcan que cualquier acción requeriría proteger a las tropas estadounidenses en Medio Oriente.
En ese contexto, Xinhua señaló que el traslado del portaaviones USS Gerald R. Ford desde el Mediterráneo hacia América Latina dejó sin cobertura naval a Medio Oriente y Europa. Desde Teherán, el presidente del Parlamento iraní habría advertido que atacarán bases estadounidenses en la región si Estados Unidos actúa primero.
Las tensiones se desarrollan en medio de protestas en varias ciudades iraníes, originadas por la fuerte devaluación del rial y la crisis económica. Según la agencia china, el número de manifestantes muertos continúa en aumento.
En paralelo, Groenlandia respondió con un comunicado conjunto firmado por el primer ministro Jens-Frederik Nielsen y líderes de cuatro partidos políticos locales, en el que rechazaron de forma tajante cualquier intento de anexión. “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, afirmaron, y remarcaron que el futuro del territorio solo puede ser decidido por su población, en el marco del derecho internacional.
Groenlandia cuenta con unos 57 mil habitantes, no posee fuerzas armadas propias y mantiene un estatus de autonomía dentro del Reino de Dinamarca. Sus dirigentes insistieron en que cualquier discusión sobre su estatus debe darse sin presiones externas ni condicionamientos.
A la escalada se sumó una nueva amenaza económica. Trump advirtió en su red Truth Social que cualquier país que haga negocios con Irán deberá pagar un arancel del 25 % sobre todas sus operaciones con Estados Unidos, medida que, según afirmó, tiene vigencia inmediata.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó que los ataques aéreos “son una de las muchas opciones sobre la mesa” y que Trump no dudará en intervenir si continúan las muertes de manifestantes. Sin embargo, sectores de la propia administración, encabezados por el vicepresidente J.D. Vance, presionan para priorizar la vía diplomática.
Desde Irán, el Gobierno acusó a Estados Unidos y a Israel de estar detrás de los disturbios recientes, mientras miles de personas se movilizaron en respaldo al oficialismo y en rechazo a lo que calificaron como injerencias externas. El programa nuclear y de misiles iraní no fue mencionado en esta última escalada, aunque medios internacionales señalan al exiliado Reza Pahlaví, hijo del último sah, como uno de los referentes políticos que apoyan las protestas desde el exterior.

