La Asamblea de Expertos de Irán, el cuerpo de 88 clérigos encargado de las decisiones fundamentales del régimen, concretó la elección del nuevo Líder Supremo de la República Islámica, que será Mojtaba Jamenei,de 56 años e hijo del ayatollá Alí, recientemente abatido el 28 de febrero por un ataque de fuerzas israelíes y estadounidenses. Ahmad Alamolhoda, miembro del organismo y representante de la provincia de Jorasán, señaló en un primer momento que existía un nombre, aunque la identidad permanecía bajo estricto secreto de Estado, en medio de una crisis de seguridad sin precedentes luego de la muerte de Alí Jamenei. Más tarde llegó la confirmación.
A partir del anuncio, difundido por la agencia semioficial Mehr, desmintió versiones que sugerían retrasos o parálisis en la toma de decisiones. Hosseinali Eshkevari, también integrante de la Asamblea, afirmó que la elección fue por mayoría y que el designado continuará la línea política y religiosa del imán Jomeini y del mártir Jamenei.
De acuerdo con el reglamento interno, la secretaría del organismo, encabezada por Hosseini Bushehri, tenía la responsabilidad de determinar el momento adecuado para anunciar públicamente la identidad del nuevo Líder Supremo. Este procedimiento es tradicional en Irán, donde la sucesión del máximo líder se mantiene confidencial.
Las miradas internacionales, a pesar del hermetismo oficial, apuntaban desde un comienzo a Mojtaba Jamenei, el segundo hijo del difunto líder, como el principal candidato. Algunos reportes de la señal Iran International indicaron que la Guardia Revolucionaria (IRGC) ejerció una presión directa sobre los clérigos para asegurar la continuidad de la familia.
Aun así, esta opción genera tensiones internas dado que el sistema republicano iraní nació en 1979 precisamente para abolir la sucesión hereditaria que caracterizaba a la monarquía del Sha.
De forma paralela, otras figuras que integraban la lista de posibles herederos incluían a Alireza Arafi, jefe de los seminarios de Qom, y a Gholam-Hossein Mohseni-Eje’i, actual jefe del Poder Judicial.
Según un informe de The New York Times, el propio Alí Jamenei habría dejado instrucciones previas sobre tres candidatos aceptables para evitar un vacío de poder. La elección se habría realizado de forma remota y bajo medidas de protección extremas para evitar interferencias externas o ataques directos contra los electores.
Donald Trump sobre el nuevo líder: “No va a durar mucho”
La reacción desde Washington no se hizo esperar y llegó con un tono de advertencia explícita: el presidente de los Estados Unidos se refirió a la transición iraní con escepticismo sobre la legitimidad y la permanencia del nuevo mando. “Si no cuenta con nuestra aprobación, no va a durar mucho. No queremos tener que volver cada cinco o diez años para resolver el mismo problema”, afirmó el mandatario durante una entrevista con la cadena ABC News este domingo.
Al mismo tiempo, descalificó públicamente la posible designación de Mojtaba Jamenei, a quien describió como un “peso ligero” dentro de la estructura de poder teocrática. De hecho, subrayó que cualquier nuevo liderazgo debe garantizar el fin del programa nuclear y del financiamiento a grupos armados en la región para ser reconocido.
“Tendrá que obtener el visto bueno de nuestra parte o se enfrentará a las consecuencias”, sentenció el jefe de la Casa Blanca mientras las tensiones militares en el Golfo Pérsico continúan en ascenso.
Luego, desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi rechazó de forma categórica las palabras del presidente norteamericano y sostuvo que la elección del Líder Supremo es una cuestión estrictamente interna y que “no es asunto de nadie más que del pueblo de Irán”. Al mismo tiempo, la cuenta en farsi del ejército israelí publicó mensajes advirtiendo que perseguirán a cualquier sucesor que intente mantener la política de confrontación iniciada por el fallecido Jamenei.
La Asamblea de Expertos sesionó en un clima de “martirio” y urgencia, según describieron fuentes cercanas al clero. Las leyes iraníes exigen que, ante la vacante del puesto, el nombre del sucesor sea ratificado por una mayoría calificada de dos tercios de los miembros presentes. La última vez que este proceso se llevó a cabo fue en 1989, cuando el propio Jamenei fue elegido para reemplazar al fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeini.
El recuento final de los votos y la custodia del acta oficial quedaron bajo la supervisión de Mohammad-Ali Movahedi Kermani, el clérigo de 92 años que preside formalmente la Asamblea.

