El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que la enfermedad “se propaga rápidamente”.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el nivel de riesgo de la epidemia de ébola en República Democrática del Congo (RDC) de “alto” a “muy alto”, el máximo. En el brote se confirmaron 82 casos, incluidos siete decesos, aunque existen cerca de 750 casos sospechosos y 177 muertes sospechosas vinculadas a la enfermedad.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, afirmó que la enfermedad “se propaga rápidamente” en el país y explicó: “Actualmente estamos revisando nuestra evaluación de riesgos para calificarlo de muy alto a nivel nacional, alto a nivel regional y bajo a nivel mundial”.
El foco del brote se concentra en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, zonas divididas por la línea del frente entre las fuerzas congoleñas y el grupo armado M23, apoyado por Ruanda, que controla vastas extensiones desde 2021, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
Tedros señaló que hay al menos 177 muertes vinculadas y cerca de 750 casos sospechosos, y advirtió que la violencia está obstaculizando la respuesta sanitaria.
La científica jefa de la OMS, la Dra. Sylvie Briand, informó que un antiviral llamado Obeldesivir podría administrarse a las personas que mantuvieron contacto con infectados para prevenir el desarrollo de la enfermedad: “Creemos que un antiviral llamado Obeldesivir podría administrarse a los contactos; esto evitaría que dichos contactos —en caso de haber sido infectados por el virus— desarrollen la enfermedad”.
En paralelo, se registró un ataque incendiario contra un centro de tratamiento del ébola en Rwampara, epicentro del brote, tras impedirse a familiares recuperar el cuerpo de un hombre; el hecho fue informado por testigos y un alto oficial de policía. El suceso expone las dificultades para contener el virus cuando las medidas sanitarias entran en conflicto con costumbres locales, como los ritos funerarios.
La región afectada carece de suficientes instalaciones sanitarias y alberga desplazados que huyen de la violencia armada, lo que complica la contención. Los cuerpos de fallecidos por ébola son altamente contagiosos y pueden propagar la enfermedad durante los preparativos y celebraciones de los funerales; por eso las autoridades intentan gestionar los enterramientos de forma segura, lo que a menudo provoca protestas de familiares y amigos.
La OMS considera la situación profundamente preocupante, y subraya que la combinación de propagación rápida, limitaciones sanitarias y violencia en la zona hace imprescindible intensificar la respuesta internacional y la colaboración local para controlar el brote.

