La policía del puesto caminero de Catriló detuvo a un camionero de 50 años que se negó a completar más de diez intentos de prueba de alcoholemia, aunque un test con alómetro confirmó la presencia de alcohol en su aliento. El conductor admitió que había consumido “dos latas de cerveza con un sándwich” mientras manejaba.
El hecho ocurrió el lunes por la noche en la ruta nacional 5, cuando personal de la caminera realizaba un operativo de control vehicular y de alcoholemia. Allí fue interceptado un camión Scania con semirremolque, conducido por un hombre oriundo de Gualeguay (Entre Ríos) que se dirigía hacia la provincia de Neuquén.
Según informaron los voceros, el chofer interrumpía el soplido en cada intento de test, impidiendo completar la medición. Ante esta maniobra, se procedió a retenerle la licencia y el rodado, que quedó a disposición del Juzgado de Faltas local.