Eduardo Castex: alumnos de la EPET 10 transforman tapitas plásticas en objetos útiles

Estudiantes de la EPET 10 de Eduardo Castex llevan adelante un proyecto de reciclado que convierte tapitas plásticas en juegos, cuadros, varillas y otros elementos. Para hacerlo, adaptaron herramientas y máquinas en el propio colegio, donde también fabrican los moldes necesarios para dar forma al material recuperado. La iniciativa se desarrolla en el Taller de…

,

Estudiantes de la EPET 10 de Eduardo Castex llevan adelante un proyecto de reciclado que convierte tapitas plásticas en juegos, cuadros, varillas y otros elementos. Para hacerlo, adaptaron herramientas y máquinas en el propio colegio, donde también fabrican los moldes necesarios para dar forma al material recuperado.

La iniciativa se desarrolla en el Taller de Polímeros, un espacio en el que los alumnos participan de las distintas etapas del proceso, desde la trituración del plástico hasta la elaboración de los productos. El objetivo es reducir los residuos y aprovecharlos para fabricar objetos que puedan utilizarse tanto en la institución educativa como en la comunidad.

Como parte de la propuesta, una delegación de estudiantes visitó la Escuela 195 para entregar un cesto destinado a recolectar tapitas. El recipiente fue diseñado y construido por los propios alumnos, y permitirá que los chicos de esa institución se sumen a la campaña y conozcan la importancia de cuidar el ambiente.

El profesor Sergio De Niro explicó que uno de los principales desafíos es reunir suficiente materia prima para sostener la producción. Si bien las tapitas pueden parecer un material abundante, el plástico pierde volumen durante el proceso de fundición, por lo que se necesita una cantidad considerable para fabricar cada pieza.

Por ese motivo, la escuela busca sumar a otras instituciones a la iniciativa. El cesto entregado en la Escuela 195 permitirá reunir el material y organizar su retiro periódico para continuar con los trabajos en el taller.

Aprender haciendo

Los estudiantes destacaron el entusiasmo que genera el proyecto y la posibilidad de convertir residuos en productos concretos. Guadalupe Boiero señaló que la intención también es compartir con otras instituciones las tareas que realizan y mostrar la variedad de objetos que pueden obtenerse mediante el reciclado.

Delfina Rhil, por su parte, explicó que el trabajo incluye el uso de una trituradora y la elaboración de moldes. Cada pieza requiere tiempo y dedicación, ya que el procedimiento comprende varias etapas antes de llegar al producto terminado.

La experiencia comenzó el año pasado y, desde entonces, los alumnos fueron incorporando mejoras para perfeccionar las técnicas de producción. Thiago Rodríguez resaltó que la propuesta combina el cuidado ambiental con la posibilidad de crear elementos útiles para la escuela y la sociedad.

Además del plástico, los estudiantes reutilizan latas de aluminio para fabricar matrices que emplean en algunas de sus producciones. De esta manera, el taller integra conocimientos técnicos, creatividad y conciencia ambiental en una actividad que busca extenderse más allá de las aulas.

La iniciativa demuestra cómo el trabajo educativo puede aportar soluciones concretas al aprovechamiento de los residuos, al tiempo que promueve la participación comunitaria y la formación de los estudiantes en prácticas sustentables.