Eduardo Castex: alumnos dialogaron con integrantes de la Base Esperanza y conocieron cómo es la vida en la Antártida

Estudiantes de quinto y sexto grado de la Escuela N° 44 de Eduardo Castex participaron de una charla virtual con autoridades de la Base Esperanza, en el marco de una propuesta educativa que les permitió conocer de primera mano cómo es la vida cotidiana en la Antártida y el trabajo que desarrolla el personal argentino…

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Estudiantes de quinto y sexto grado de la Escuela N° 44 de Eduardo Castex participaron de una charla virtual con autoridades de la Base Esperanza, en el marco de una propuesta educativa que les permitió conocer de primera mano cómo es la vida cotidiana en la Antártida y el trabajo que desarrolla el personal argentino en ese continente.

La actividad contó con la participación del jefe de la Base Esperanza, teniente coronel Fernando Ezequiel Sosa, la teniente Gabriela Pérez, de la Armada Argentina, y Julia Carrizo, del Ejército Argentino, quienes respondieron las preguntas de los alumnos y compartieron detalles sobre las condiciones de vida y las tareas que realizan durante la campaña antártica 2026.

Durante el encuentro explicaron que la Base Esperanza es la única base argentina que alberga familias de manera permanente, cuenta con escuela y posee la mayor población civil del continente. También brindaron información sobre el resto de las bases permanentes del país y las funciones específicas que cumplen en materia científica, logística y estratégica.

Los integrantes de la dotación señalaron que una de sus principales responsabilidades consiste en el mantenimiento de edificios y refugios expuestos a un clima extremo, además de la actualización cartográfica y el apoyo a las investigaciones científicas. Indicaron que durante el verano reciben a los equipos de investigadores y que la población total de la base alcanza las 350 personas, de las cuales 58 son argentinas.

También describieron las particulares condiciones climáticas de la región. Explicaron que en invierno apenas cuentan con algo más de cuatro horas de luz por día, mientras que en verano el sol permanece visible durante las 24 horas. Agregaron que los fuertes vientos pueden superar los 200 kilómetros por hora y señalaron que las temperaturas registradas este año son más elevadas de lo habitual como consecuencia del calentamiento global.

Respecto de la vida diaria, contaron que la calefacción funciona principalmente con combustibles y que se están realizando pruebas con nuevos sistemas de calderas. Además, destacaron que reciben los alimentos una vez al año y que, gracias a un módulo administrado por el INTA, producen algunas hortalizas frescas como lechuga, rúcula y albahaca.

Uno de los datos que más llamó la atención de los estudiantes fue la explicación sobre la salud en esas condiciones extremas. Los integrantes de la base señalaron que las bajas temperaturas dificultan la supervivencia de muchos virus, aunque remarcaron que deben extremar los cuidados para evitar lesiones provocadas por el frío intenso, especialmente en las extremidades.

Las docentes Yésica Beraud y Silvia Heinz explicaron que la iniciativa surgió mientras trabajaban contenidos vinculados con la geografía argentina, la bicontinentalidad, la soberanía, las Islas Malvinas y el Tratado Antártico. A partir del interés demostrado por los alumnos comenzaron las gestiones para establecer el contacto con la Base Esperanza.

Tras varias semanas de organización y coordinación, la comunicación pudo concretarse y permitió que los estudiantes realizaran preguntas, despejaran dudas y vivieran una experiencia educativa que acercó la Antártida al aula mediante el uso de herramientas tecnológicas.