Los datos fueron brindados por el fiscal interviniente, Juan Pellegrino, quien contó que la denuncia por su desaparición fue recibida el domingo a la mañana pero la mujer se tiró al canal de desagües alrededor de las 5.40 horas del sábado.
La investigación por la muerte de Romina Albornoz permitió reconstruir con precisión los últimos movimientos de la mujer antes de que fuera hallada sin vida en un canal de desagüe de General Pico. En diálogo con colegas de En Boca de Todos HD, el fiscal Juan Pellegrino brindó nuevos detalles sobre el inicio de la búsqueda, el testimonio clave que permitió orientar la investigación y el papel determinante que tuvieron las cámaras de seguridad para esclarecer lo ocurrido.
El funcionario judicial explicó que todo comenzó el domingo 2 de agosto, alrededor de las 10 de la mañana, cuando la pareja de Romina se presentó a radicar la denuncia por su desaparición.
“Tomamos conocimiento de la situación cuando su pareja realizó la denuncia. Nos informó que Romina había salido de su casa el viernes 31 de julio, cerca de las 17:30, y que era habitual que se ausentara durante algunas horas para luego regresar. También nos dijo que tanto él como sus hijas habían mantenido contacto telefónico con ella hasta la madrugada del sábado. Con esos datos activamos inmediatamente el protocolo de búsqueda”, relató Pellegrino.
A partir de ese momento comenzaron los rastrillajes y las entrevistas con familiares y personas cercanas para intentar reconstruir el recorrido de la mujer.
“Una declaración fue determinante para avanzar. Una amiga nos contó que Romina permaneció en su vivienda desde las 17:30 o 18 horas del viernes hasta aproximadamente las 3:30 de la madrugada del sábado. Después decidió retirarse y salió caminando en dirección al sector del barrio de Ferro, rumbo a la avenida Brunengo. Esa información cambió el rumbo de la búsqueda”, explicó.
Con esos nuevos elementos, los investigadores concentraron el trabajo en esa zona de la ciudad y comenzaron a revisar las cámaras de seguridad instaladas sobre la avenida Brunengo para reconstruir sus desplazamientos.
“La avenida Brunengo tiene una gran extensión y primero debíamos establecer hacia qué sector se había dirigido. La revisión de las cámaras fue fundamental para reconstruir su recorrido”, señaló.
El avance decisivo llegó durante la noche del domingo, cuando apareció una grabación de la cámara ubicada frente a la rotonda de la calle 9 y la intersección con la avenida Isidoro Brunengo (rotonda Juan Domingo Perón).
“Esa cámara registró que alrededor de las 4:20 de la madrugada del sábado Romina pasó por la rotonda y continuó caminando en dirección a la Ruta Provincial 4. A partir de ese momento salió del campo de visión y ya no pudo ser observada”, indicó.
Sin embargo, una nueva revisión realizada durante la mañana del lunes permitió descubrir otra secuencia decisiva.
“Cuando el personal policial volvió a analizar esas imágenes encontró un registro que no había sido advertido. A las 5:40 de la madrugada, Romina reaparece desde el mismo sector donde se la había perdido de vista, cruza el guardarraíl y se dirige al canal de desagüe, donde finalmente se arroja. Esa filmación fue clave para entender qué había sucedido”, sostuvo.
El fiscal explicó que, gracias a esa reconstrucción, se dispuso de inmediato la intervención de Bomberos y del resto de los equipos que trabajaban en el operativo.
“El canal estaba cubierto por algas y desde el exterior era prácticamente imposible advertir que allí había un cuerpo. Sin las cámaras hubiera sido muy difícil localizar ese lugar específico”, afirmó.
Pellegrino fue categórico al referirse a una de las principales hipótesis que circularon desde el inicio del caso.
“Las imágenes muestran con claridad que no hubo intervención de terceras personas. Esa conclusión no sólo surge de las cámaras, sino que además fue respaldada por los resultados preliminares de la autopsia”, aseguró.
Sobre el examen forense, recordó que el médico Daniel Ferreyra determinó que la muerte se produjo por asfixia por sumersión y que no se detectaron lesiones compatibles con una agresión.
“La autopsia estableció que la causa del fallecimiento fue la asfixia por sumersión y confirmó que el cuerpo no presentaba lesiones visibles ni signos de violencia”, precisó.
No obstante, aclaró que la investigación todavía continúa.
“Restan incorporarse los estudios toxicológicos y otras pericias que fueron ordenadas. La causa sigue abierta porque queremos completar todas las medidas de prueba, aunque con la evidencia reunida hasta el momento contamos con una hipótesis sólida sobre lo ocurrido”, manifestó.
Finalmente, pidió cautela frente a las versiones que se difundieron en redes sociales y descartó que existan elementos para sostener un homicidio o un femicidio.
“No hay ninguna prueba que permita respaldar esas versiones. La investigación se guía por evidencia objetiva y, hasta ahora, no existe ningún elemento que indique la participación de otra persona en el hecho”, concluyó.

