El nivel de endeudamiento de los hogares en La Pampa registró un fuerte deterioro en el último año: la morosidad de las familias pasó del 2,7% en febrero de 2024 al 8,1% en enero de 2026, lo que implica que prácticamente se cuadruplicó durante la gestión del presidente Javier Milei.
El dato surge de un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), basado en registros de la Central de Deudores del Sistema Financiero del Banco Central de la República Argentina. Aunque la provincia mantiene el porcentaje más bajo del país, el crecimiento de la mora evidencia un deterioro sostenido en la capacidad de pago de los hogares.
A nivel nacional, el informe advierte que la morosidad de personas físicas se triplicó en todas las provincias durante el mismo período. Regiones como el NOA y Cuyo encabezan los niveles más altos, con distritos que superan el 11% e incluso el 13%.
El estudio también señala que la morosidad acumula 14 meses consecutivos en alza y alcanzó picos históricos. En enero, el 13,2% de los créditos personales y el 11% de las tarjetas de crédito presentaron irregularidades en los pagos, reflejando el creciente uso del financiamiento para cubrir gastos cotidianos.
En este contexto, el endeudamiento aparece cada vez más vinculado a la necesidad de sostener el consumo básico. Incluso líneas como los créditos prendarios también muestran incrementos en la mora, aunque con porcentajes más bajos.
El deterioro no se limita a las familias. En el sector empresarial, si bien los niveles generales son menores, también se registra una tendencia creciente en la morosidad. La irregularidad en créditos comerciales alcanzó el 2,8% en enero de 2026, triplicando los valores de un año atrás.
Además, creció la cantidad de empresas con deudas en situación irregular, con más de 14.000 firmas adicionales desde agosto de 2024. El fenómeno se da junto a un aumento de cheques rechazados, lo que refleja tensiones en la cadena de pagos y dificultades para sostener la actividad.
El informe destaca que el problema se extiende a casi todos los sectores económicos, con subas particularmente marcadas en rubros como servicios profesionales, científicos y técnicos, donde la morosidad escaló de manera significativa en el último año.

