La Pampa: más de una cuarta parte de los jóvenes no logra independizarse en medio de la crisis económica

Un informe privado reveló que en La Pampa el 27,4 % de las y los jóvenes de entre 25 y 35 años no logró emanciparse, en un contexto marcado por la crisis económica, el deterioro del empleo y la pérdida de poder adquisitivo. Si bien la cifra se ubica entre las más bajas del país…

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Un informe privado reveló que en La Pampa el 27,4 % de las y los jóvenes de entre 25 y 35 años no logró emanciparse, en un contexto marcado por la crisis económica, el deterioro del empleo y la pérdida de poder adquisitivo. Si bien la cifra se ubica entre las más bajas del país y por debajo del promedio nacional, expone una problemática estructural que atraviesa a toda una generación.

Los datos surgen de un relevamiento elaborado por la organización Tejido Urbano, que indicó que durante 2025 la tasa de no emancipación juvenil a nivel nacional alcanzó el 38,3 %, lo que equivale a cerca de 1,8 millones de jóvenes adultos que continúan viviendo en el hogar familiar. La principal razón señalada es la imposibilidad de afrontar los costos de un alquiler con ingresos deteriorados.

Desde la organización explicaron que la dificultad para independizarse no responde a una única causa, sino a la combinación de falta de empleo, salarios bajos y altos niveles de informalidad laboral. En ese sentido, remarcaron que la tasa de no emancipación aumentó 0,5 puntos porcentuales respecto de 2024, consolidando una tendencia que se arrastra desde hace décadas y que refleja las dificultades para acceder a una vivienda en condiciones dignas.

El informe también expuso fuertes desigualdades regionales. El Norte Grande y el Gran Buenos Aires concentran las tasas más elevadas de jóvenes que no pueden independizarse. Santiago del Estero encabeza el ranking con un 64,8 %, seguida por Salta (63,7 %), Catamarca (56,4 %), La Rioja (49,9 %), Tucumán (49,6 %), Formosa (48,9 %) y Chaco (48 %). La provincia de Buenos Aires se ubicó por encima del promedio nacional con un 38,5 %.

En cambio, algunas jurisdicciones mostraron cifras inferiores a la media del país. Entre ellas se encuentran Neuquén (35,8 %), Río Negro (33,2 %), Santa Cruz (32,3 %), Córdoba (31,6 %), Santa Fe (30,3 %) y La Pampa (27,4 %). Los valores más bajos se registraron en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (24,8 %) y Tierra del Fuego (20,7 %).

Desde Tejido Urbano advirtieron que la postergación de la emancipación juvenil no es solo un fenómeno demográfico o cultural, sino una señal de alarma sobre la incapacidad del sistema económico y habitacional para integrar a una generación completa. En ese marco, detallaron que la desocupación entre jóvenes de 25 a 35 años es 1,5 puntos porcentuales superior a la del total de la Población Económicamente Activa. Entre quienes no lograron emanciparse, el desempleo alcanza el 10,1 %, casi el doble que entre quienes sí pudieron independizarse.

El informe también subrayó el deterioro en la calidad del empleo. Aunque el cuentapropismo es la única categoría laboral que continúa generando puestos de trabajo, la informalidad juvenil llega al 36 %. En términos de ingresos, los jóvenes ganan en promedio un 10 % menos que el conjunto de la PEA, pero la brecha se profundiza al comparar situaciones de emancipación: quienes lograron independizarse perciben ingresos que duplican a los de quienes siguen viviendo con sus familias.

Otro factor determinante es el costo del alquiler y de los servicios públicos. La derogación de la Ley Nacional de Alquileres y la liberación del mercado impulsaron aumentos muy por encima de la inflación general. Según la última Encuesta Nacional Inquilina, realizada en diciembre de 2025, el 25 % de las y los inquilinos destina entre el 60 % y el 100 % de su salario al pago del alquiler. Además, las expensas pasaron de representar el 10 % al 25 % de los ingresos.

Durante 2025, los alquileres acumularon un aumento del 70,3 %, más del doble de la inflación nacional, que fue del 31,5 %. En ese escenario, un salario mínimo ya no alcanza para cubrir el alquiler de un monoambiente en las principales ciudades del país. La consecuencia directa es el endeudamiento: el 80 % de los hogares inquilinos tuvo que recurrir a préstamos para poder pagar el alquiler, mientras que el 46 % se vio obligado a buscar más de un trabajo para sostener los gastos básicos.

El informe concluye que la imposibilidad de emanciparse se ha convertido en uno de los síntomas más visibles del deterioro social y económico, y advierte que sin políticas públicas que aborden el empleo, los ingresos y el acceso a la vivienda, la independencia juvenil seguirá siendo un privilegio cada vez más lejano.