La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de La Pampa expresó su preocupación por la media sanción que otorgó el Senado de la Nación Argentina a la modificación de la Ley de Glaciares y advirtió que la iniciativa puede profundizar la crisis hídrica que afecta a la provincia. El foco de la alerta está puesto en las eventuales decisiones que adopte Mendoza sobre las zonas glaciares y periglaciares que alimentan a los ríos Río Colorado y Río Atuel.
Desde el organismo provincial señalaron que la discusión excede el plano ambiental y se inscribe en un debate estratégico sobre seguridad hídrica, producción y equidad territorial. El proyecto, que será tratado en la Cámara de Diputados, fue aprobado en medio de fuertes cuestionamientos de sectores científicos, ambientales y gobiernos provinciales, y habilita la posibilidad de actividades económicas —principalmente mineras— en áreas que hasta ahora estaban protegidas.
Aunque La Pampa no cuenta con glaciares en su territorio, el impacto es directo: las cuencas del Atuel, del sistema Desaguadero–Salado–Chadileuvú–Curacó y del Colorado nacen en la cordillera. Desde la Secretaría remarcaron que cualquier flexibilización normativa en las nacientes puede generar efectos acumulativos sobre los caudales y la calidad del agua. “Cualquier alteración en las nacientes repercute aguas abajo”, advirtieron, al señalar riesgos para los ecosistemas, la producción y la calidad de vida de la población pampeana.
El comunicado oficial recordó además el histórico conflicto con Mendoza por la gestión unilateral del Atuel, y sostuvo que la experiencia demuestra que las decisiones aguas arriba provocan desertificación, pérdida de biodiversidad y conflictos sociales persistentes. En ese marco, la reforma fue definida como un “posible agravante” de la problemática interjurisdiccional, al permitir que cada provincia establezca sus propios estándares de protección.
“La Pampa tiene una memoria hídrica dolorosa. Volver a quedar en manos de Mendoza para proteger o no las nacientes de nuestros ríos nos deja en una situación de vulnerabilidad”, advirtió la secretaria de Ambiente, Vanina Basso, en declaraciones oficiales.
Desde el Gobierno provincial consideraron que lo que está en juego es el modelo de gestión de los bienes comunes en un país federal y alertaron que reducir los estándares de protección implica un retroceso en la política ambiental nacional. “No podemos permitir que el concepto de progreso de unos pocos condene a nuestra provincia”, subrayaron.
La advertencia fue acompañada por la Fundación Chadileuvú, que repudió la media sanción y cuestionó a los 40 senadores que votaron a favor. Su presidente, Alberto Golberg, sostuvo que la reforma afectará al Colorado, “el único río que nos queda”, y recordó que el agua que consume Santa Rosa proviene de glaciares que alimentan al Río Grande, principal afluente del Colorado.
“Con el Atuel tenemos más que suficiente para proyectar lo que puede suceder con el Colorado si se avanza sobre el ambiente periglaciar”, advirtió Golberg, y llamó a redoblar esfuerzos para frenar la iniciativa en Diputados. Para La Pampa, concluyeron desde el área ambiental, la discusión tiene una dimensión existencial: sin agua no hay producción, no hay equidad social y no hay futuro posible.

