La geógrafa Beatriz Dillon, profesora consulta de la Universidad Nacional de La Pampa, advirtió que las inundaciones no deberían considerarse una fatalidad si existe una adecuada gestión del riesgo, y reclamó avanzar en estudios para identificar zonas vulnerables en la provincia.
“Llover va a llover, sabemos que hay ciclos. Cada 8 o 10 años estos eventos se repiten, especialmente en Santa Rosa y el noreste pampeano”, explicó. En ese sentido, sostuvo que el problema no es solo el fenómeno climático, sino cómo impacta en el territorio y en la población.
Dillon planteó que es clave analizar tres factores: la peligrosidad, la exposición y la vulnerabilidad. “Tenemos que saber cuánta gente está expuesta y dónde puede crecer la ciudad. No todas las zonas son aptas para urbanizar”, afirmó, y remarcó que las inundaciones afectan con mayor fuerza a sectores más vulnerables.
Según indicó, el crecimiento urbano en áreas bajas o sin planificación agravó el problema en los últimos años, especialmente en barrios históricos construidos en zonas naturalmente inundables. También señaló que la impermeabilización del suelo urbano intensificó el escurrimiento del agua.
La especialista consideró que, además de grandes obras hidráulicas, existen medidas de menor costo que pueden implementarse a nivel local, como la identificación de áreas críticas, monitoreos y planificación territorial. “Hay que asumir que esto va a seguir ocurriendo y trabajar en consecuencia”, subrayó.
En ese marco, destacó experiencias como la de la ciudad de Santa Fe tras la inundación de 2003, donde se desarrollaron políticas de gestión del riesgo articuladas entre el Estado y la universidad.
Por otra parte, Dillon también puso en valor recursos naturales poco conocidos de la provincia, como el arroyo seco en el sur pampeano, al que describió como un curso de agua permanente alimentado por precipitaciones y surgentes de la meseta basáltica. Señaló que se trata de un sitio con potencial turístico, aunque de difícil acceso y escasa difusión.
Finalmente, insistió en la necesidad de articular conocimiento técnico con decisión política para avanzar en soluciones sostenibles: “Desde la universidad podemos investigar, pero se necesita voluntad política para actuar y prevenir”.

