Santa Rosa: despidieron al histórico mozo de la confitería La Capital a un año de su jubilación

La desvinculación de Tito García, uno de los mozos más reconocidos de la tradicional confitería La Capital de Santa Rosa, generó malestar entre clientes habituales y vecinos de la ciudad. El trabajador fue despedido cuando le restaba apenas un año para alcanzar la edad jubilatoria, luego de una extensa trayectoria en el rubro gastronómico. Según…

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La desvinculación de Tito García, uno de los mozos más reconocidos de la tradicional confitería La Capital de Santa Rosa, generó malestar entre clientes habituales y vecinos de la ciudad. El trabajador fue despedido cuando le restaba apenas un año para alcanzar la edad jubilatoria, luego de una extensa trayectoria en el rubro gastronómico.

Según relató el propio García, la notificación se produjo el último martes de junio. Indicó que primero recibió el pago de haberes adeudados y, más tarde, un abogado le comunicó formalmente su despido y le hizo firmar la documentación correspondiente.

La confitería había reabierto meses atrás bajo la administración de nuevos locatarios, quienes asumieron la explotación comercial del establecimiento luego de un período en el que el local permaneció cerrado. De acuerdo con García, al momento del cambio se les había transmitido que los trabajadores conservarían sus puestos, aunque finalmente eso no ocurrió.

El mozo señaló además que, durante los últimos meses, además de atender las mesas debió realizar otras tareas, como preparar café y colaborar con la limpieza del local. También afirmó que los salarios comenzaron a abonarse en cuotas y que aún le adeudan el sueldo de junio y el medio aguinaldo.

Con 36 años de aportes realizados, García explicó que solo le faltaba un año para acceder a la jubilación, situación que volvió aún más difícil la noticia de su desvinculación.

La salida del trabajador tuvo una fuerte repercusión entre los clientes que durante años lo identificaron como una de las caras más representativas de la histórica confitería del centro santarroseño. Su ausencia marca el final de una extensa etapa de servicio en uno de los bares tradicionales de la ciudad.