Organismos meteorológicos advirtieron sobre la evolución de un fenómeno de El Niño que podría alcanzar una intensidad excepcional durante el último tramo de 2026 y generar cambios importantes en el régimen de lluvias y temperaturas en distintas regiones de la Argentina.
Según la información difundida, existe una probabilidad superior al 90% de que se consolide este episodio de fuerte intensidad. La expresión “Súper El Niño” es utilizada de manera informal para describir el posible alcance del fenómeno, ya que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) lo identifica oficialmente como una fase cálida de El Niño.
El fenómeno se origina por un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico y puede modificar la circulación atmosférica, con consecuencias sobre las precipitaciones y las temperaturas.
Primavera, el período clave
El impacto podría comenzar a hacerse más evidente durante la primavera, especialmente en el centro y este del país. En esa época, el aumento de la humedad y las temperaturas, combinado con una circulación atmosférica favorable, podría generar condiciones propicias para tormentas fuertes, lluvias abundantes en períodos cortos y episodios de tiempo severo.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires y otras zonas de la provincia de Buenos Aires, el escenario podría favorecer períodos de mayor inestabilidad y precipitaciones superiores a los valores habituales.
Sin embargo, los especialistas aclaran que un pronóstico climático no significa que vaya a llover todos los días. Este tipo de información permite establecer tendencias generales para una determinada época, pero no permite anticipar con meses de anticipación el día exacto de una tormenta ni la cantidad de agua que caerá en un lugar específico.
¿Qué puede ocurrir en el resto del país?
El impacto de El Niño no será uniforme en todas las provincias. La señal climática apunta, en términos generales, a precipitaciones superiores a lo normal en buena parte del territorio argentino, particularmente durante la primavera.
El SMN señaló que el fenómeno se encuentra activo y que la probabilidad de que continúe durante agosto, septiembre y octubre se acerca al 100%, por lo que los próximos meses serán determinantes para observar su evolución.
El Niño suele presentarse cada dos a siete años y normalmente alcanza su máxima intensidad entre noviembre y enero, aunque sus efectos pueden comenzar a detectarse con varios meses de anticipación.
Por ahora, el escenario plantea la necesidad de seguir de cerca la evolución de las condiciones atmosféricas, especialmente ante la posibilidad de que una primavera con mayor humedad y temperaturas elevadas favorezca eventos de lluvias intensas y tormentas severas.

