La científica argentina Amina Helmi, nacida en Bahía Blanca y formada en la Universidad Nacional de La Plata, recibió el Premio Kavli de Astrofísica 2026, uno de los reconocimientos más prestigiosos del mundo en el campo de la ciencia. El galardón fue entregado en Oslo, Noruega, y lo comparte con los astrónomos Vasily Belokurov y Rodrigo Ibata.
Los tres investigadores fueron reconocidos por aportar evidencia fósil de antiguas fusiones galácticas que permitió demostrar que la Vía Láctea se construyó a través de un proceso de crecimiento en el que fue incorporando galaxias más pequeñas.
Helmi, actualmente profesora de Astronomía de la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, realizó parte de sus investigaciones utilizando datos sobre los movimientos, edades y composiciones químicas de las estrellas. Sus trabajos permitieron reconstruir episodios de la historia de nuestra galaxia que ocurrieron hace miles de millones de años.
Las “corrientes de Helmi”
Uno de sus primeros grandes descubrimientos se produjo durante su doctorado. Helmi identificó grupos de estrellas cercanas al Sol que se movían de una manera diferente a las estrellas pertenecientes al disco de la Vía Láctea.
La explicación fue que esas estrellas eran los restos de una galaxia más pequeña que había sido absorbida por la Vía Láctea. Esas estructuras estelares pasaron a ser conocidas como las “corrientes de Helmi” y se convirtieron en una evidencia de que nuestra galaxia tuvo una historia mucho más dinámica y violenta de lo que se creía.
La gran colisión de la Vía Láctea
Otro de sus trabajos fundamentales estuvo relacionado con la denominada Gaia-Enceladus, una antigua galaxia que fue absorbida por la Vía Láctea.
A partir de información obtenida por el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea y datos químicos de las estrellas, Helmi y sus colaboradores pudieron determinar que aquella fusión ocurrió hace aproximadamente entre 8.000 y 11.000 millones de años. El acontecimiento contribuyó a formar una parte importante del halo interno de la Vía Láctea y afectó al disco galáctico que existía en aquella época.
La investigación ayudó a cambiar la visión de la Vía Láctea: en lugar de una galaxia que evolucionó de manera tranquila y ordenada, la evidencia indica que creció mediante sucesivas fusiones con sistemas más pequeños.
Un premio compartido
El Premio Kavli de Astrofísica 2026 fue otorgado conjuntamente a Helmi, Belokurov e Ibata por sus investigaciones sobre las huellas de antiguas fusiones galácticas. Cada categoría del Premio Kavli entrega un millón de dólares, que en este caso será compartido por los tres laureados.
Por la relevancia de sus investigaciones, el reconocimiento suele ser comparado con un “Nobel de Astrofísica”, aunque no se trata de un Premio Nobel: el Kavli Prize es un galardón independiente que reconoce avances destacados en astrofísica, nanociencia y neurociencia.
Para Argentina, el reconocimiento tiene además un motivo especial: Helmi nació en Bahía Blanca y estudió Astronomía en la Universidad Nacional de La Plata antes de desarrollar gran parte de su carrera científica en Europa.

