La emblemática fábrica Rigolleau, ubicada en Berazategui, atraviesa una fuerte crisis y comenzará a importar vidrio desde China, una decisión que refleja el impacto de la caída del consumo interno y la competencia de productos extranjeros.
Con más de 120 años de trayectoria, la empresa —que dio a la ciudad el reconocimiento como “capital nacional del vidrio”— enfrenta pérdidas millonarias. Según datos recientes, registró un resultado negativo de 5.596 millones de pesos, más del doble del pasivo del ejercicio anterior, acumulando en dos años pérdidas superiores a los 7.000 millones.
En este contexto, algunos productos ya salen al mercado con la inscripción “Hecho en China”, marcando un giro significativo en su modelo productivo.
La situación se agravó el año pasado con el apagado de uno de sus hornos industriales, una medida que generó preocupación entre los trabajadores. Actualmente, la firma mantiene operativas sus líneas destinadas a envases para la industria farmacéutica y alimentaria.
Desde el sector laboral advierten por el avance de las importaciones y temen nuevos despidos, que podrían sumarse a los cerca de 100 ya registrados en los últimos meses.
En términos de actividad, las ventas de la compañía alcanzaron los 112.088 millones de pesos, lo que representa una caída del 19% en términos reales respecto al período anterior. También se registró una baja del 11% en los despachos físicos, con una producción total que opera alrededor del 60% de la capacidad instalada.
Entre los factores que explican el deterioro se destacan la retracción de la demanda de clientes clave, como Cervecería y Maltería Quilmes, y la pérdida de competitividad en distintos segmentos, sumado al retroceso en las exportaciones.

