La empresa Cabot Argentina confirmó el cierre definitivo de su planta industrial de Campana, una decisión que profundiza la crisis que atraviesa la cadena productiva vinculada a la fabricación de neumáticos en el país. La firma, especializada en la producción de negro de humo, ya comenzó con el desmantelamiento de la histórica fábrica inaugurada en 1962, que durante décadas fue una pieza clave de la industria nacional.
El cierre deja sin empleo a unos 150 trabajadores y también golpea a contratistas, proveedores y servicios relacionados con la actividad industrial del corredor Zárate-Campana, según señalaron fuentes gremiales.
La decisión se produce apenas tres meses después del cierre definitivo de FATE, concretado el 18 de febrero, en medio de un contexto marcado por la caída de la producción local de neumáticos, el aumento de las importaciones y la retracción del consumo interno.
La planta de Campana había sido la primera instalación de la multinacional estadounidense en América Latina. Allí se producían cerca de 85 mil toneladas anuales de negro de humo, un derivado petroquímico esencial para reforzar el caucho en la fabricación de cubiertas y otros productos industriales.
La producción de Cabot estaba estrechamente ligada a la actividad de empresas como FATE, Bridgestone y Pirelli. Tras el cierre de FATE y el reacomodamiento productivo de las otras compañías del sector, la demanda del insumo cayó de manera abrupta.
Desde el sector industrial sostienen que la crisis se profundizó durante 2025 a partir del incremento de las importaciones, favorecidas por la apertura comercial y la apreciación cambiaria. Según empresarios y sindicatos, los productos importados provenientes principalmente de Asia comenzaron a desplazar a la producción nacional por sus menores costos.
El caso más resonante fue el de FATE, cuya planta de Victoria cerró definitivamente dejando a unos 920 trabajadores sin empleo. El conflicto derivó en reclamos sindicales y judiciales que todavía continúan abiertos.
En Campana, el anuncio generó preocupación tanto en el ámbito político como sindical. La fábrica era considerada uno de los símbolos industriales de la ciudad y mantenía una fuerte integración con la economía regional.
Cabot utilizaba materias primas nacionales, entre ellas aceite decantado proveniente de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural argentino. Incluso en los últimos años había realizado inversiones vinculadas a eficiencia energética y autoabastecimiento eléctrico, lo que hacía prever continuidad operativa a largo plazo.
Sin embargo, el aumento de costos energéticos, la caída de la actividad y la pérdida de competitividad frente a las importaciones terminaron acelerando una decisión que la compañía analizaba desde hacía meses.
Desde la industria del neumático aseguran que la competencia con productos importados se volvió prácticamente imposible debido a las diferencias de costos laborales, impositivos y financieros respecto de países asiáticos.

