El Tesoro Nacional captó $12,21 billones durante la licitación de deuda realizada el 29 de julio, una operación que generó un excedente de liquidez de alrededor de $4 billones y abrió un debate político y técnico sobre el registro y el destino de esos fondos.
La Secretaría de Finanzas informó que recibió ofertas por $13,98 billones y adjudicó $12,21 billones en efectivo. La cifra superó ampliamente los $8 billones correspondientes a los vencimientos que debía afrontar el Tesoro en esa jornada.
El resultado representó un rollover del 144,5%, uno de los niveles más elevados del año. La diferencia entre los fondos captados y los compromisos inmediatos generó cuestionamientos sobre dónde fueron registrados y cómo serán utilizados esos recursos.
Consultado sobre el destino de los aproximadamente $4 billones excedentes, Santiago Bausili respondió que se trata de una cuestión que corresponde explicar al Tesoro. “No creo que hayan desaparecido. Puede ser que no las haya traído acá. Estoy seguro que si buscamos bien en algún lado están, son bastantes como para no encontrarlos”, afirmó.
El destino de los fondos
En las últimas semanas, el Tesoro viene registrando niveles de rollover superiores al 120%, impulsados principalmente por la demanda de instrumentos ajustados por inflación y títulos vinculados al dólar.
Esta estrategia permitió reducir la necesidad de financiamiento mediante emisión monetaria y mejorar el perfil de vencimientos de la deuda, aunque también generó interrogantes sobre la administración de los excedentes de caja.
Desde el Ministerio de Economía señalaron que los fondos excedentes forman parte del flujo general de caja y pueden utilizarse para afrontar obligaciones corrientes, financiar programas presupuestarios y fortalecer la liquidez disponible para futuros vencimientos.
Sin embargo, especialistas cuestionaron la falta de información detallada sobre los movimientos diarios de caja y señalaron que esa situación dificulta realizar un seguimiento público preciso de montos de semejante magnitud.
La deuda en pesos
La licitación también tuvo impacto sobre el mercado de deuda en pesos. La mayor demanda se concentró en instrumentos CER y títulos a tasa fija de corto plazo, en un escenario marcado por expectativas de una desaceleración de la inflación y una mayor confianza en la capacidad del Tesoro para sostener su programa financiero.
El rollover del 144,5% se ubicó entre los más elevados del año y reforzó la estrategia oficial de financiar al Estado principalmente a través del mercado local.
La discusión política, sin embargo, se profundizó a partir de los cuestionamientos sobre la falta de información visible respecto del excedente obtenido. Sectores críticos reclamaron mayor transparencia en el destino de esos recursos, especialmente en un contexto de reducción del gasto social y de los subsidios.
Desde el oficialismo sostuvieron que las operaciones se encuentran registradas y auditadas dentro del sistema de administración financiera del Estado.
Las controversias por excedentes de liquidez en las licitaciones de deuda no son nuevas. Durante 2024 y 2025 también se produjeron debates similares cuando las operaciones de financiamiento alcanzaron niveles de rollover superiores al 130%.

