Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires, pidió este 4 de julio fortalecer el compromiso con todos aquellos que sufren “el agobio de la falta de trabajo y la aflicción de la pobreza” en la homilía que dio en una iglesia del barrio porteño de Belgrano, durante la misa que celebró junto a monseñor Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. “No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo”, remarcó.
También pidió acompañar “el dolor de los enfermos, la soledad de nuestros abuelos, el sufrimiento de quienes están a la intemperie en las calles de la ciudad”.
García Cuerva encabezó la misa realizada en la Iglesia San Patricio de Belgrano al cumplirse 5 décadas del asesinato de los sacerdotes palotinos Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, un hecho que fue atribuido a fuerzas relacionadas al gobierno militar.
El arzobispo señaló que “su delito fue pregonar el Evangelio a destiempo, defender la vida y la dignidad humana”, en referencia a los 3 sacerdotes y los 2 seminaristas acribillados la madrugada del 4 de julio, 50 años atrás.
Para cerrar su discurso manifestó: “La alfombra roja manchada de sangre nos recuerda el costo de esa fidelidad. Cinco vidas, tres sacerdotes y dos seminaristas, que esa noche de julio vieron interrumpida su entrega por el odio y la violencia ciega. Y no fue la muerte de individuos aislados; fue el testimonio de una comunidad, de una fraternidad que incomodó al poder de turno porque vivía el Evangelio sin anestesia”.

