El fútbol del interior argentino moviliza entre 280 mil y 290 mil millones de pesos anuales y genera alrededor de 58.000 puestos de trabajo directos e indirectos, según los primeros resultados del “Mapa Socioeconómico del Fútbol del Interior Argentino”, un estudio presentado durante el tercer Encuentro de Dirigentes del Consejo Federal de la AFA realizado en Córdoba.
El informe preliminar fue expuesto ante más de 3.000 dirigentes deportivos de todo el país, en una reunión encabezada por el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, donde se difundieron los primeros datos de una investigación que busca dimensionar el impacto económico y social de los clubes del interior.
El estudio es llevado adelante por un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de San Luis, encabezado por el docente Claudio Salas, a partir de un convenio firmado el año pasado con la AFA. El objetivo del trabajo es poner en números la actividad económica que generan los clubes de fútbol amateur y semiprofesional en las distintas provincias.
La investigación abarca todo el territorio nacional e incluye a más de 6.200 clubes distribuidos en 233 ligas regionales de las 23 jurisdicciones del país. Hasta el momento se relevó aproximadamente el 40 % de esas instituciones, lo que equivale a unas 2.100 entidades deportivas de distintas provincias.
De acuerdo con los datos preliminares, el fútbol del interior produce un movimiento económico anual equivalente a unos 200 millones de dólares, cifra que surge de la actividad directa de los clubes y de los servicios que se movilizan alrededor de los partidos y competencias.
Los investigadores explicaron que el impacto económico no se limita a la actividad deportiva, sino que también alcanza a distintos sectores vinculados indirectamente con los eventos futbolísticos, como comercios, gastronomía, hoteles, estaciones de servicio, transporte, seguridad y servicios de salud.
“El fútbol mueve la economía cuando los clubes compran pelotas, camisetas y equipamiento, pero también genera actividad en restaurantes, hoteles y otros rubros que funcionan alrededor de cada evento”, explicó Salas durante una entrevista radial.
El relevamiento se realizó mediante una encuesta de más de cien preguntas dirigida a las instituciones deportivas, donde se analizaron aspectos organizativos, participación en competencias, actividades sociales y comunitarias, estructura económica, infraestructura y relación con proveedores.
Uno de los datos destacados del estudio señala que el 73 % de los clubes compra productos y servicios a proveedores locales, lo que refuerza el impacto del fútbol en las economías regionales.
La investigación también reveló que el 67 % de las instituciones relevadas desarrolla fútbol femenino y que más del 40 % de los clubes existentes fueron fundados antes de 1950, lo que refleja su arraigo histórico en las comunidades.
Los investigadores subrayaron además el rol social de estas instituciones, señalando que, a pesar de las dificultades económicas, los clubes continúan funcionando como espacios de contención comunitaria, con actividades deportivas, culturales, educativas y recreativas.
En ese sentido, el estudio detectó que más de la mitad de los clubes enfrenta dificultades para cobrar la cuota social debido a altos niveles de morosidad, aunque eso no ha impedido que sigan cumpliendo un rol central en la vida social de muchas localidades del interior del país.

