Desde el entorno del presidente Javier Milei afirmaron que “el 15% de la industria no va a sobrevivir” al nuevo modelo económico que impulsa el Gobierno nacional. Las declaraciones se producen a horas del tratamiento definitivo de la reforma laboral en el Senado y en un contexto de creciente tensión entre el mandatario y sectores del empresariado.
Según publicó El Destape, en la Casa Rosada celebraron recientes declaraciones públicas sobre presuntos sobreprecios en el sector de los neumáticos y adelantaron que habrá un fuerte reordenamiento industrial. Entre los rubros más comprometidos mencionaron a neumáticos, textiles, electrodomésticos y parte de la industria automotriz. En ese escenario, estiman que se producirán alrededor de 150 mil despidos.
El argumento oficial se vio reforzado por los dichos del CEO de Neumen, Roberto Méndez, quien en una entrevista en streaming admitió que las cubiertas tenían precios excesivos. “Eran carísimas, hay que reconocerlo. Yo digo que estaban robando las multinacionales y nosotros, los empresarios, porque teníamos un mercado que no era real. Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo”, afirmó.
Las declaraciones resonaron con fuerza en el Gobierno, especialmente en medio del cierre de FATE y casi mil despidos, y del enfrentamiento directo del Presidente con el empresario Javier Madanes Quintanilla, propietario de esa firma y también de ALUAR.
Desde el oficialismo interpretan que el conflicto se aceleró por intereses cruzados. De acuerdo a lo informado, Milei sostuvo en privado que Madanes Quintanilla intentó “extorsionarlo” y que la decisión de cerrar la planta coincidió deliberadamente con la víspera del paro y el debate de la reforma laboral, en un contexto de negociaciones por aranceles al aluminio con Estados Unidos.
“Nos vino súper joya las declaraciones de ese señor”, admitieron desde el entorno presidencial, donde consideran que la aprobación de la reforma laboral profundizará una transición que dejará sectores en el camino.
Esa idea fue reforzada por el titular de la Cámara Argentina de Comercio, Mario Grinman, quien sostuvo que “algunos vamos a quedar en el camino, pero es el precio a pagar”.
Un dirigente libertario cercano a Milei detalló que el empleo industrial ronda el millón de puestos y que unos 300 mil estarán “complicados”. De ese total, estiman que la mitad —unos 150 mil trabajadores— no lograrán reubicarse y pasarán a la desocupación. Según ese cálculo, el desempleo subiría del 7 al 8 %, cifra que el Gobierno considera “la peor hipótesis”.
En la comparación histórica, desde el oficialismo recuerdan que durante el segundo mandato de Carlos Menem el desempleo alcanzó el 18 %, y aseguran que el escenario actual no se dirige a ese nivel.
Por último, en el entorno presidencial descartaron que los despidos estén vinculados a una apertura indiscriminada de importaciones. Afirmaron que los aranceles locales no son inferiores a los de Brasil y atribuyeron la crisis a la falta de competitividad estructural de ciertos sectores, que —según el diagnóstico libertario— solo sobreviven bajo esquemas de fuerte intervención estatal, con consecuencias inflacionarias a largo plazo.

