Javier Mieli confirmó que ya tiene cerrado a su candidato a vicepresidente para 2027, aunque eligió jugar al misterio y no soltar el nombre. En charla con el Diario Río Negro, ratificó que la embestida oficialista ya está en marcha y volvió a insistir en dinamitar las PASO, a las que acusa de ser un gasto inútil para el Estado.
En medio de la tensa relación con la vicepresidenta Victoria Villarruel, las peleas internas que sacuden al gabinete y a las fuerzas del cielo y en medio de una crisis de confianza hacia su gobierno, según las últimas encuestas nacionales, el Presidente decidió mover las fichas y apostar para su reelección. “Tengo definido mi compañero de fórmula para el año que viene, pero prefiero reservarme el nombre por el momento”, reveló el mandatario.
Entre las jugadas de la ofensiva del oficialismo, Milei volvió a insistir en la necesidad de eliminar las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) debido al gasto público que representan para el Estado. “Desde incluso antes de ser presidente estoy en contra de las PASO. No cumplen ninguna función real más que gastar la plata del contribuyente en internas privadas de los partidos que deberían resolver puertas adentro, y como si esto fuera poco le cuestan al pagador de impuestos 250 millones de dólares al año. Nuestra vocación es eliminarlas y esperamos que el Congreso acompañe”, ratificó.
A su vez, el Presidente volvió a insistir en que la economía “rompió su techo histórico” y promete tres años seguidos de crecimiento. “Logramos y defendimos a rajatabla el superávit fiscal, bajamos la inflación, sacamos el cepo y las reservas se recomponen, mientras reconstruimos la credibilidad argentina pagando todas y cada una de nuestras obligaciones”, aseguró.
Sin embargo, el día a día de la gente en la calle muestra otra postal con salarios que no alcanzan, trabajos informales que no se sostienen y familias que ajustan hasta lo imposible para llegar a fin de mes. Asimismo, las encuestas nacionales reflejan ese malestar donde un porcentaje creciente de argentinos dice que ya no aguanta más el ajuste y que perdió la confianza en la capacidad del Gobierno para manejar la economía. “Es normal que aún haya argentinos que no perciben en su bolsillo esta tendencia de mejora”, explicó Milei respecto a ese descontento en la gente.

